El descanso, y concretamente el sueño, constituye un elemento indispensable de nuestro día a día. Aunque son muchas las hipótesis que se han realizado entorno a este y sus funciones, la más aceptada es la que lo vincula con la reparación y el procesamiento de nuestro organismo. Podríamos decir que ayuda principalmente a mantener nuestra homeostasis vital, nuestro equilibrio. Seguro que habremos notado en más de una ocasión como se nos hace mucho más difícil afrontar el día cuando no hemos descansado lo suficiente, estando fatigados o incluso con cierto dolor de cabeza.. Esto sería uno de los ejemplos en menor escala, pero las consecuencias pueden ir mucho más allá.

Los cambios de rutina, y principalmente los hábitos irregulares, pueden resultar en una alteración muy significativa del sueño. Los ritmos circadianos son unos mecanismos que se encargan de regular el correcto funcionamiento de los ciclos luz-oscuridad. Durante el dia, fomentan que el cuerpo esté activado, y que nuestras funciones vitales actúen para afrontar las diferentes situaciones de nuestro día a día. Por la noche, en cambio, segregamos una substancia denominada melatonina, la cual nos permite descansar. Todo esto se realiza detectando los cambios de luz. De esta forma, durante el sueño procesamos y consolidamos toda la información que hemos ido elaborando durante el dia, y además, se reestablecen nuestras funciones fisiológicas. Por ello, decimos que el sueño es reparador, pero si lo respetamos. Si cambiamos nuestros hábitos, durmiendo demasiadas horas durante el día, y pocas durante la noche, provocamos una alteración en nuestro organismo, el cual difícilmente nos va a mentir cuando necesita algo. 

Entre las alteraciones más comunes, a parte de las inicialmente citadas, pueden aparecer oscilaciones del estado de ánimo, irritabilidad, conducta impulsiva, e incluso problemas de ansiedad o depresivos. Esto, lleva además a problemas secundarios como un bajo rendimiento laboral, problemas familiares y relacionales…etc. Ante esto, alternativas como la higiene del sueño pueden resultar muy útiles. Ésta, consiste en un procedimiento educativo que busca mejorar principalmente dos aspectos; los factores ambientales relacionados con el sueño (ruido, luz, temperatura…) y los hábitos inadecuados (ejercicio, dieta, disminución del consumo de cafeína, ir a dormir a cierta hora…). Se ha utilizado con eficacia para el insomnio, y ha demostrado resultados muy prometedores para diferentes problemas de sueño. 

Si deseas ampliar la información al respecto, o crees que puede beneficiarte nuestra ayuda, los profesionales de nuestro centro, en Mataró, especializados en orientaciones como la Terapia Cognitivo-Conductual o el EMDR, te proporcionarán todo aquello que necesites. No lo dudes y llámanos, estaremos encantados de atenderte. 

 

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