Martin Seligman, psicólogo norteamericano, escritor y director del Departamento de Psicología de la Universidad de Pensilvania, es el pionero de la psicología positiva, una nueva rama que nace en los años 90 y que se dedica al estudio científico de todo lo que hace feliz al ser humano.

Seligman concluyó que la felicidad se puede construir trabajando intensamente en 3 dimensiones muy concretas:

  • Crear una vida gratificante, que consiste en saber crear emociones positivas y que éstas tengan durabilidad. Para ello, primero hay que tener las necesidades básicas cubiertas. Hay también encontrar el equilibrio entre pasado, presente y futuro. Por ello es fundamental valorar el pasado, desarrollar atención y conciencia plena con el momento presente y mirar al futuro con optimismo y confianza.
  • Construir una buena vida, alcanzando nuestro máximo potencial humano, trabajando a diario las diferentes fortalezas personales.
  • Tener una vida significativa, lo que está estrechamente relacionada con el concepto de realización personal de Maslow, y que tiene que ver con la dimensión de la bondad, es decir, saber elevarnos más allá del placer personal para ponernos al servicio de las personas que nos rodean.

Meditar en el amor, la compasión y el altruismo no sólo hace felices a los demás, sino que repercute directamente en nuestro nivel de felicidad y satisfacción personal.

La felicidad es una combinación de fortalezas personales e identificó 24. Estas fortalezas se pueden medir y se pueden desarrollar. Las fortalezas son la vía para alcanzar las 6 VIRTUDES HUMANAS. Éstas son las 6 virtudes con cada una de las fortalezas asociadas:

  • SABIDURIA Y CONOCIMIENTO: Son las fortalezas que implican la adquisición y uso del conocimiento: CREATIVIDAD, CURIOSIDAD, APERTURA DE MENTE, DESEO DE APRENDER y SABIDURIA.
  • VALENTÍA: Fortalezas que implican alcanzar objetivos a pesar de las dificultades internas o externas: VALOR, PERSISTENCIA, AUTENTICIDAD y VITALIDAD.
  • HUMANIDAD: Fortalezas que implican cuidar y dar amor a los demás: AMOR, AMABILIDAD y INTELIGENCIA SOCIAL.
  • JUSTICIA: Fortalezas que implican llevar una vida en comunidad saludable: CIUDADANÍA, JUSTICIA y LIDERAZGO.
  • MODERACIÓN: Fortalezas que nos protegen contra los excesos: PERDÓN Y COMPASIÓN, HUMILDAD, PRUDENCIA y AUTOCONTROL.
  • TRASCENDENCIA: Fortalezas que dan significado a la vida: GRATITUD, aprecia DE LA BELLEZA Y LA EXCELENCIA, ESPERANZA, SENTIDO DEL HUMOR y ESPIRITUALIDAD

La gratitud es una de las fortalezas personales dentro de la virtud humana de la trascendencia. Practicar la gratitud incrementa la felicidad y protege contra la depresión y el estrés.

Los 6 ejercicios para incrementar la gratitud que os proponemos a continuación aumentarán la visión positiva de su vida, su capacidad de ser resilientes, la autoestima y la felicidad.

  1. DIARIO DE LA GRATITUD:

Consiste en escribir cada día, idealmente al terminar el día, las 3 cosas por las que estás más agradecido del día. Si hacerlo a diario se hace demasiado pesado, se puede optar por hacer esta tarea 1 vez por semana pero registrar al menos 5 cosas por las que estás agradecido en tu vida en relación a cosas que hayan sucedido en los últimos 7 días. Este ejercicio nos ayudará a focalizar nuestra atención en lo positivo y obviar las negativas y actuará como entrenamiento que permitirá que nuestro cerebro se convierta en una especie de «radar» de las cosas positivas de la vida.

  1. PASEO DE LA GRATITUD

Desgraciadamente vamos permanentemente en modo «piloto automático», lo cual nos ayuda a optimizar nuestros recursos, pero pagamos un alto precio, pues nos perdemos muchos detalles e intensidad emocional en las cosas que vivimos, ya que no procesamos toda la información que recibimos a través de todos nuestros sentidos y por lo tanto nos perdemos una parte de la experiencia.

Estos ejercicio consiste en salir a dar un paseo consciente, poniendo toda nuestra atención a lo que nos rodea y también a cómo nos sentimos, poniendo énfasis en lo positivo que hay a nuestro alrededor: la belleza de la arquitectura que nos rodea, la sonrisa de un niño en brazos de su madre, el olor a café al pasar junto a una cafetería, las tiendas abiertas que dan vida a la ciudad … en fin, a las cosas que vemos cada día pero que nos pasan inadvertidas y poner nuestro foco de atención en ellas.

  1. EL BOTE DE LA GRATITUD:

Consiste en llenar un frasco transparente con notas de agradecimiento, es decir, escribiremos en varias notas de papel las cosas por las que estamos agradecidos y que valoramos de nuestra vida. No te olvides de nada! Escribe tantas notas como puedas. Los mensaje de estas pequeñas notas deben empezar con frases como «Estoy agradecido por …» «Valoro …» «Doy gracias por …» Puedes poner tantas notas como quieras al día a medida que vayas tomando conciencia de las cosas por las que estás agradecido y pone este puede visible en algún lugar de la casa, porque así lo verás, literalmente, lleno de cosas buenas. También puedes releer tus notas en momentos de desánimo, en los que te cueste encontrar las cosas positivas de tu vida o simplemente en un «mal día».

  1. LA CAJA DE LA GRATITUD:

Este es un bonito ejercicio para ejercitar esta fortaleza y compartir tus sentimientos positivos con los que más quieres. Consiste en escribir una carta dirigida a algún ser querido explicándole por qué el valoras y por qué cosas le estás agradecido. Pones esta carta dentro de la caja, la lías con un bonito papel de regalo y le haces entrega de este hermoso regalo. Este mismo ejercicio lo puedes hacer dirigido a ti mismo! Es importante que dirijas la gratitud hacia los demás y hacia la vida, pero también hacia ti mismo.

  1. INVENTARIO DE LA GRATITUD:

Consiste en escribir una larga lista de cosas por las que estás agradecido y que valoras de la vida. Cuantas más, mejor. Divide esta lista en 4 categorías para ayudarte en esta tarea: tus fortalezas personales, tus posesiones materiales, tus relaciones personales significativas y tus experiencias vividas.

  1. LA SILLA DE LA GRATITUD

Esta es una dinámica grupal de lo más bonita. La puedes hacer con tu familia, tus amigos, tus compañeros de trabajo o con cualquier grupo de personas con las que tengas una relación. Consiste en poner una silla delante de todos y la persona que se siente recibirá comentarios positivos de los otros, que expresarán por qué se sienten agradecidos y que valoran de esta persona. La idea es que todos pasen por la silla de la gratitud para poder recibir amor y saber qué piensan de positivo los otros de la persona que ocupa la silla especial.

 

Texto: Dra. Cristina Martínez Viana

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