Ante acontecimientos como el que ahora nos está tocando vivir, emergen fenómenos tanto individuales como colectivos, a los que merece la pena prestar atención, ya que ayudan a comprender el funcionamiento del ser humano. Resulta innegable el impacto que esta situación está teniendo en nuestras vidas, y éste puede traducirse, en parte, en cuestionarnos diferentes aspectos de nuestro día a día. Uno de ellos, especialmente importante ahora, es el de la comparación o diferenciación entre salud y bienestar. 

Nos encontramos inmersos en una rutina, un estilo de vida en el que nuestras responsabilidades nos hacen estar preocupados por diferentes aspectos, los cuales pueden alejarse mucho de nuestra salud. En general, vivimos enfocados a obtener bienestar, comodidad, y cuanta más, mejor. Esto, a veces incluso nos lleva a hacer cosas que van justo en contra de nuestro cuidado, ignorando o evitando su importancia, y poniendo por delante el placer que nos produce (p.ej., consumo de tabaco o alcohol). Junto a esto, el ritmo frenético al que estamos sometidos nos hace desenfocarnos de aspectos que ahora pueden ir resaltando y aparecer como verdaderamente importantes. Es cierto que esta situación atenta principalmente contra nuestra salud física, pero no son menos significativas las consecuencias psicológicas y emocionales que se derivan. Y tal y como define la OMS, la salud es un estado de perfecto (completo) bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad. De ello se deriva la importancia de mantener un total equilibrio en nuestra vida.

Esto último, llevado a un nivel más general, nos debe hacer ver la importancia de cuidarnos y de prevenir, no solo a un nivel físico, sino claramente psicosocial. No debería ser necesaria la ocurrencia de pandemias o situaciones de emergencia para darnos cuenta de esto, pero no debemos desaprovechar la oportunidad para reflexionar sobre ello. De esta forma, es incluso posible que preocupaciones que tenemos en nuestro día a día, se hayan visto minimizadas por lo que estamos viviendo, y que por otro lado, detalles como el tiempo que pasamos en familia, la comunicación con aquellos con los que estamos cerca, o la estructuración de nuestro día a día esten teniendo mayor relevancia. Además, trasladándolo al ámbito de la salud mental, en muchas ocasiones minimizamos o ignoramos el impacto que tienen ciertos acontecimientos en nuestro estado de ánimo, o incluso la importancia de ciertos trastornos psicológicos. El miedo, la angustia, la ansiedad, la tristeza, e incluso ciertas problemáticas como la depresión pueden verse agudizadas por situaciones como la presente. 

Por todo lo comentado, la concienciación, al igual que lo está siendo la repercusión de este momento, debe ser global. En conclusión, se nos olvida que para obtener el mayor bienestar posible, hay que tener salud. Si deseas recibir más información, o te interesa cualquier otra temática, ponte en contacto con nuestros profesionales. En nuestro centro de psicología, en Mataró, estaremos encantados de atenderte. 

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