Inteligencia emocional en psicoterapia: comprender para transformar
En la práctica clínica, observamos con frecuencia que el malestar psicológico no surge únicamente de lo que vivimos, sino de cómo interpretamos y gestionamos nuestras emociones. La dificultad no está en sentir tristeza, miedo o ira, sino en no saber reconocerlas, comprenderlas o regularlas adecuadamente. Aquí es donde cobra especial relevancia la inteligencia emocional.
En el ámbito de la psicoterapia, la inteligencia emocional se convierte en una herramienta fundamental para mejorar el bienestar emocional, fortalecer las relaciones y reducir síntomas como la ansiedad, la impulsividad o la autoexigencia excesiva.
¿Qué es la inteligencia emocional?
El concepto de inteligencia emocional, ampliamente difundido por Daniel Goleman, hace referencia a un conjunto de habilidades como la autoconciencia, la autorregulación emocional, la empatía y las habilidades sociales.
Sin embargo, en consulta este concepto se traduce en experiencias muy concretas:
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Comprender que detrás de la irritabilidad hay cansancio acumulado.
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Descubrir que el perfeccionismo encubre miedo al rechazo.
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Expresar tristeza en lugar de transformarla en distancia o enfado.
Desde la psicología clínica, entendemos que las emociones no son enemigas que deban controlarse, sino señales adaptativas. El miedo protege, la tristeza invita a recogerse, la ira señala límites vulnerados. El problema aparece cuando reaccionamos de forma automática o evitamos lo que sentimos.
La importancia de trabajar la inteligencia emocional en terapia
Desarrollar la inteligencia emocional en psicoterapia implica crear un espacio seguro donde explorar las emociones sin juicio. Muchas personas llegan a consulta con la sensación de que “no deberían” sentirse de determinada manera. Parte del proceso terapéutico consiste en validar la experiencia emocional y diferenciar entre sentir y actuar.
1. Autoconciencia emocional
Uno de los pilares del trabajo terapéutico es ampliar la capacidad de identificar y nombrar con precisión los estados internos. Diferenciar entre frustración y decepción, o entre ansiedad y miedo, reduce la confusión interna y aporta claridad psicológica.
La autoconciencia emocional es el primer paso para el cambio.
2. Regulación emocional
En terapia psicológica, entrenamos estrategias para transitar emociones intensas sin desbordamiento ni represión. Entre las herramientas más utilizadas se encuentran:
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Técnicas de respiración y regulación fisiológica
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Pausas conscientes
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Identificación de pensamientos automáticos
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Reformulación cognitiva
El objetivo no es eliminar la emoción, sino ampliar la capacidad de sostenerla y elegir cómo responder.
3. Inteligencia emocional y relaciones
La inteligencia emocional tiene un impacto directo en las relaciones personales y de pareja. Cuando comprendemos lo que sentimos, comunicamos con mayor asertividad y escuchamos con más empatía.
En consulta, exploramos conflictos interpersonales para identificar emociones subyacentes no expresadas o mal gestionadas, favoreciendo relaciones más equilibradas y saludables.
Un proceso de aprendizaje emocional
Trabajar la inteligencia emocional en terapia es un proceso de aprendizaje y reaprendizaje. Con el tiempo, se observan cambios significativos:
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Menor impulsividad
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Mayor tolerancia a la frustración
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Relación más compasiva con uno mismo
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Mejor gestión de la ansiedad y el estrés
La psicoterapia no elimina las dificultades de la vida, pero ofrece recursos para afrontarlas con mayor equilibrio y conciencia.
En Gabinet Psicològic Mataró, ofrecemos atención psicológica y psiquiátrica especializada, así como neuropsicología clínica, para niños, adolescentes, adultos y parejas. También disponemos de terapia online, adaptándonos a las necesidades de cada persona.
Trabajar la inteligencia emocional no solo reduce síntomas: fortalece la forma en que habitamos nuestras emociones y mejora nuestra salud mental a largo plazo.


