En ocasiones puede existir cierta reticencia a la hora de pedir ayuda a un profesional de la salud mental. Esto puede ocurrir por diferentes razones, entre las que se encuentran principalmente emociones como la vergüenza o el miedo, una percepción distorsionada o un concepto erróneo del rol del profesional, y el no saber cuándo debemos o no solicitar sus servicios. Esto provoca un cierto distanciamiento, perpetuando una situación que puede ser problemática, o simplemente quedándonos anclados en nuestra zona de confort, no permitiéndonos abrirnos al aprendizaje y crecimiento personal. 

En primer lugar, es muy importante tener en cuenta que las personas que acuden al psicólogo no solamente lo hacen porque tengan problemas, o les falten recursos para afrontar sus diferentes dificultades. Tampoco es necesario presentar una patología concreta (ansiedad, depresión…), y ni mucho menos que esta sea grave. Por lo contrario, podemos pedir ayuda simplemente para crecer como personas, para mejorar nuestro día a día, para ganar recursos y estrategias de cara a afrontar mejor diferentes situaciones que pueden incluso no provocarnos malestar, pero que consideramos que podemos gestionar de una mejor manera. A pesar de ello, a veces esperamos a sufrir un malestar significativo, el cual nos limita en casi todas las áreas de nuestras vidas. Por todo ello, no es necesario tener un problema, ni mucho menos esperar a tenerlo. 

Sea como sea, se trata de una decisión muy valiente, ya que implica que nos estamos cuestionando, que nos hemos autoobservado y hemos detectado aspectos mejorables, incongruencias en nuestra forma de ser o simplemente necesitamos profundizar en nosotros. Además, hemos decidido compartirlo, aun sin tener claro cómo gestionarlo, pero estamos dispuestos a intentarlo, y a iniciar un trabajo personal. Así pues, ir al psicólogo no es malo, extraño o vergonzoso, tan solo puede significar que:

  • Necesitamos aprender a gestionar y manejar mejor nuestras propias emociones.
  • Queremos hacer un proceso de crecimiento personal, porque quizás nos hemos dado cuenta de que podemos ser incluso mejores que ahora.
  • Necesitas superar o trabajar algún acontecimiento de nuestra vida, el cual ha generado en nosotros un impacto significativo.
  • Consideramos que podemos aprender nuevas habilidades y estrategias para afrontar las dificultades de nuestro día a día.
  • Somos valientes y nos queremos, y pedimos ayuda sin sentirnos avergonzados por ello, porque lo más importante es nuestro bienestar. 
  • Sabemos que sin salud mental no hay salud física.

El psicólogo es el profesional de la salud mental que trabaja para mejorar tu bienestar, partiendo de una situación problemática, o proporcionándote herramientas para simplemente fortalecer tus potencialidades. Desgraciadamente, todavía existe cierto estigma hacia la profesión y hacia aquellos que se atreven y piden ayuda. Sólo podemos romper con esta tendencia dando el paso y conociendo más tanto a esta magnífica profesión como a nosotros mismos. 

Los profesionales de nuestro centro están especializados en diferentes orientaciones, ofreciendo servicio de psicología y psiquiatría tanto a adultos como a población infantojuvenil. Si deseas conocernos, o crees que puede beneficiarte nuestra ayuda, ponte en contacto con nosotros, estaremos encantados de atenderte.

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