El perfeccionismo. ¿Virtud o limitación?

El perfeccionismo. ¿Virtud o limitación?

El constructo perfeccionismo, ciertamente posee en sí mismo una connotación claramente positiva, según la cual a nivel social entendemos que puede facilitarnos la adaptación y el desempeño en cada una de las áreas que engloban nuestras vidas (personal, familiar, social, laboral, etc.). En este sentido, algunos autores destacan que algunos componentes como la fijación de metas elevadas, el tesón para alcanzarlas, el interés productivo, el deseo de crecimiento y superación, y la necesidad de orden y organización, pueden promover la expansión de conocimientos, el establecimiento de hábitos de trabajo adecuados, un mayor esfuerzo y dedicación, y por consiguiente, una mejor ejecución en nuestras actividades cotidianas. A pesar de ello, esta característica también se concibe como una disfunción cognitiva que puede provocar un profundo impacto sobre la salud psicológica de los individuos. En esta línea, la podemos entender como el conjunto de creencias acerca de lo que las personas consideran que deben llegar a ser, y el nivel de estrictez con que intentan cumplirlo. Estas creencias además, suelen ser absolutistas, rígidas e irracionales (p.ej; no debo cometer errores, necesito ser el mejor, si no lo hago perfecto significa que no sirvo…). Según lo expuesto, es posible diferenciar entre “perfeccionismo positivo o sano” y “perfeccionismo negativo o insano”. El primer subtipo engloba o incluye a individuos que aunque acostumbran a proponerse metas elevadas y a priori difíciles de alcanzar, estas acostumbran a ser razonables y alcanzables. A pesar de tener elevadas expectativas de sí mismos y de los demás, lo cual los define como exigentes, no los hace hostiles ni extremadamente críticos. Adoptan una postura más realista, la cual facilita la aceptación y el menor impacto emocional negativo ante posibles frustraciones. Autores como Kottman resaltan que este tipo de personas utilizan su “derrota” para proseguir y esforzarse nuevamente. Además, no suelen poseer una perfección generalizada, sino que ésta suele manifestarse o ir encarada hacia determinadas tareas, situaciones y/o actividades. El perfeccionismo negativo o insano se caracteriza principalmente por provocar, en aquellas personas que lo poseen, reacciones intensas y perturbadores generalmente asociadas con frustración, tristeza, culpa y enojo, las cuales acostumbran a desencadenarse ante fracasos aparentemente mínimos. Como podemos entender, la interpretación que realiza la propia persona sobre la situación, y sobre los recursos personales que cree poseer para encararla, determinan el tipo y la magnitud de la respuesta que ofrecerá ante un resultado concreto. Así pues, hay que tener claro que el perfeccionismo consiste en una compleja manifestación que puede vincularse tanto a la disfunción psicológica como al funcionamiento adaptativo y normal. Debemos ser conscientes del impacto que puede suponer adoptar una postura demasiado elevada, rígida, extrema y carente de matices hacia nosotros mismos, la cual puede facilitar la aparición y perpetuación de síntomas y problemas como la ansiedad, el estrés y la depresión que a su vez, además de repercutir claramente en el área personal, tienen una influencia directa en todos los demás ámbitos de nuestra vida.
Si te sientes identificado y sientes que tu perfeccionismo te trae importantes problemas en tu vida, en la relación que tienes contigo mismo o con los demás, no dudes en contactar con nuestro equipo de psicólogos de Mataró. Te atenderemos y te daremos las herramientas para que puedas hacer frente a tus problemas causados por tus rasgos de personalidad disfuncionales.