Fobias específicas

Fobias específicas

QUÉ ES UNA FOBIA?
La palabra fobia proviene del término griego fobos, que significa pánico.
Consiste a un miedo irracional, intensa y desproporcionada provocada por un estímulo o situación concreta.

En el manual diagnóstico DSM-V se define como un «temor acusado y persistente que es excesivo e irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos». La persona sufre invariablemente una reacción de miedo exagerado que puede provocarle malestar físico en forma de temblores, mareo, sudoración excesiva, taquicardia, etc., y en los casos más graves puede traer a sufrir ataques de pánico.

Ante un estímulo fóbico, la respuesta fóbica que aparece tiene 3 componentes diferenciados:
1- Incremento repentino de la activación vegetativa en forma de taquicardia, sudoración, náuseas, sequedad de boca, diarrea, mareo, etc.
2- Conducta de evitación o fuga, de forma que la persona evita activamente está expuesto al estímulo fóbico, y en caso de no haberlo previsto y encontrarse inesperadamente con el estímulo fóbico intentará escapar el más rápido posible.
3- Anticipación ansiosa debido a la evaluación negativa que se hace de la situación o estímulo fóbico así como de las propias capacidades para hacer frente.

Las situaciones fóbicas son evitadas o se soportan con ansiedad o malestar intensos. El evitacó, anticipación ansiosa o malestar en las situaciones fóbicas interfieren marcadamente en la rutina normal de la persona o en sus actividades laborales, académicas o sociales, o existe un malestar intenso para tener la fobia.

Las fobias raramente provocan un malestar o deterioro suficientemente graves como para establecer el diagnóstico psiquiátrico, a pesar de que se calcula que el 9-11% de la población sufre algún tipo de fobia específica.

QUÉ ES UN ATAQUE DE PÁNICO?

Un ataque de pánico o crisis de angustia/ansiedad es la aparición repentina de miedo intenso o de malestar intenso que consigue su máxima expresión en minutos y durante este tiempo se producen cuatro (o más) de los síntomas siguientes:

1- Palpitaciones o aceleración de la frecuencia cardíaca.
2- Sudoración.
3- Temblor o zarandeos.
4- Sensación de dificultad para respirar o de asfixia.
5- Sensación de ahogo.
6- Dolor o molestias en el tórax.
7- Náuseas o malestar abdominal.
8- Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo.
9- Escalofríos o sensación de calor.
10- Parestesias (sensación de hormigueo).
11- Desrealització (sensación de irrealitat) o despersonalización (separarse de un mismo).
12- Miedo a perder el control o de “volverse loco”.
13- Miedo a morir

QUÉ CAUSA UNA FOBIA?

Las causas que pueden traer a una fobia no siempre están claras, pero acostumbran a tener su origen a la infancia.

La fobia persiste a la edad adulta o incluso puede empeorar, a pesar de que la persona es consciente que sus miedos son del todo irracionales y que no tienen fundamento para seguir causando el miedo que provocan. Un episodio traumático puede fácilmente desencadenar una fobia específica, como por ejemplo el mordisco de un perro miedo provocar fobia a los perros, o una mala experiencia en un avión puede provocar fobia a volar.

Es habitual encontrar fobias dentro de la misma familia, llegando a parecer que pueda haber un componente genético en esta enfermedad, pero la hipótesis que tiene más espaldarazo entre los expertos consiste en el estilo de crianza de los hijos, de forma que la transmisión del miedo se deba a que el niño tiene miedo de aquello que ve que tan negativamente afecta a sus padres.

TIPO DE FOBIAS

Hay fobias de todo tipo, porque cada persona puede desarrollar una fobia a cualquier cosa, pero las fobias más habituales son las siguientes:

• Glosofobia o fobia a hablar en público
• Acrofobia o fobia a las levantadas
• Claustrofobia o fobia en los espacios cerrados
• Aerofobia o fobia a volar
• Nictofobia o fobia a la oscuridad
• Hematofobia o fobia a la sangre/inyecciones
• Zoofobia o fobia a los animales
• Entomofobia o fobia a los insectos

GLOSOFOBIA – FOBIA A HABLAR EN PÚBLICO
Por muchas personas que se desarrollan con total normalidad a su vida, hablar en público puede ser mucho más que una situación estresando, quizás una auténtica fobia que puede llegar a paralizar a la persona. La persona realiza grandes esfuerzos para evitar situaciones en las que se pueda ver obligado a hablar en público, lo cual limita enormemente su vida y su carrera profesional.

Es una de los miedos más prevalents en todo el mundo. Se estima que el 75% de la población experimenta algún nivel de ansiedad o nerviosismo cuando tiene que hablar en público. En el mundo de los negocios o de los estudios, el miedo a ser juzgados o criticados públicamente es un factor muy limitante, especialmente a nuestro país puesto que nuestro sistema educativo no potencia el desarrollo de estas habilidades.

Los síntomas incluyen ansiedad intensa previa en el acto de tener que hablar en público (o ante la posibilidad de tenerlo que hacer), se evita activamente ir a events donde se tenga que hablar ante un grupo de personas y un gran malestar físico como náuseas y temblores o ataques de pánico ante estas situaciones.

Cuando la persona sufre también mucha ansiedad en otras situaciones sociales entonces hablaríamos de fobia social.

Las causas de este trastorno, a pesar de que a veces son desconocidas, pueden atribuirse a traumas de la infancia o la una serie de creencias que se forman a la infancia relacionadas con el habla como por ejemplo «el que tengo que decir no es importante» o bien «si hablo diré alguna tonteria y haré el ridículo», lo cual tiene relación con el sentimiento de competencia o fracaso.

Cómo se puede superar la fobia a hablar en público?

• Hay que conocer bien el tema del que se hablará.
• Organizar la presentación con tiempo incluyente ayudas visuales o auditivas. Cuanto más organizado se esté, menos ansiedad se tendrá.
• Practicar tantas veces como sea necesario para coger confianza y practicar posibles preguntas que pueda hacer la audiencia. Hacerlo ante familiares o amigos y pedir que den su sincera opinión.
• Visualizar el éxito imaginando que la presentación irá bien.
• Potenciar los pensamientos positivos para disminuir la visión negativa sobre la actuación social y liberar un poco de ansiedad.
• Hacer respiraciones profundas y hablar más poco a poco del que es habitual. Con los nervios tendemos a hablar muy rápido, de forma que si nos obligamos a hablar muy lento, seguramente hablaremos a una velocidad normal que a la audiencia le parecerá muy agradable.
• Hay que centrarse en el material y no en la audiencia. Si la ansiedad es notoria y te incomoda que lo puedan notar, sácate la presión reconociendo que estás nervioso, la audiencia empatitzarà contigo, te sentirás más cómodo y seguro conseguirás que la ansiedad acabe bajante.
• Se pueden hacer talleres o cursos de formación para aprender a hablar en público.
• O si conviene, hacer un tratamiento psicológico y/o psicofarmacològic para el abordaje de la clínica ansiosa.

ACROFOBIA – FOBIA A LAS ALTURAS

Es el miedo irracional y exagerado a las alturas. Del mismo modo que el resto de fobias, la acrofòbia genera fuertes niveles de ansiedad en los individuos que la presentan, el que induce una conducta de evitación de la situación temida. En este caso, las situaciones con una altura notable, como sacar la cabeza por un balcón, encontrarse al lado de un precipicio o estar en un mirador elevado, son típicas de este tipo de fobia. Pero no sólo estas, sino también el simple hecho de imaginarse que está en alguna de estas situaciones puede llevar a experimentar un ataque de pánico.

Esta fobia puede condicionar la vida social y laboral de quien la sufre.

El acrofobia guarda relación con el vértigo, el cual provoca sensación de inseguridad y miedo ante la posibilidad de una caída, que puede experimentarse incluso por un tercero que podría llegar a caer.

Se estima que el 7,5% de la población general puede sufrir este tipo de fobia.

CLAUSTROFOBIA – FOBIA A LOS ESPACIOS CERRADOS
Esta fobia consiste a sufrir altos niveles de ansiedad en espacios cerrados, especialmente si son pequeños y están poco il•luminats. Esta fobia ocasiona grandes limitaciones a la vida diaria de la persona y puede interferir notablemente en su vida laboral u otras áreas.

La persona tiene la creencia irracional que quedará atrapado y no podrá salir, ya esté en un ascensor, un lavabo, un autobús, el tren, una habitación cerrada, una sala de cine, etc.

Este miedo intenso y irrefrenable no se debe de a las características del lugar porque sea pequeño, no tenga ventanas o tenga poca il•luminació, sino que se debe de a los pensamientos irracionales sobre las consecuencias catastróficas que la persona cree que sufrirá en este tipo de lugares cerrados, como no poderse mover, asfixiarse por la falta de aire o sufrir un ataque de pánico y no poder escapar de la situación, lo cual desemboca en los síntomas típicos de la ansiedad.

La sufre el 4% de la población.

La mayor parte de las veces esta fobia está causada por events traumáticos sufridos en lugares pequeños u oscuros, lo cual hace que cuando la persona tiene que entrar en un lugar de similares características acabe reviviendo las sensaciones desagradables que tuvo en aquella ocasión, pero a veces no hay que haber sufrido la event traumático. Puede ser suficiente saber que alguien ha quedado atrapado en un lugar pequeño o ver una por el•lícula donde esto le pasa al protagonista para desarrollar el miedo.

Todo y el elevado número de personas que lo sufre, muchos pocos son los que piden ayuda profesional por este problema. La gente sencillamente evita este tipo de situaciones sin darse cuenta que cada vez el miedo se hace más grande y se puede acabar generalizando además estímulos, acabando por lo tanto interfiriendo gravemente en la vida social (imposibilidad de ir al cine o a una discoteca) y a la vida laboral (imposibilidad de trabajar en un edificio muy alto donde se tiene que coger ascensor o puestos de trabajo pequeños y sin luz natural).

AEROFOBIA – FOBIA A VOLAR
La fobia a volar está basada en el miedo a sufrir un accidente y morir, a pesar de que todo el mundo sabe que el avión es el medio de transporte más seguro que hay, no tener el control y “quedar atrapado” durante las horas que dura el vuelo genera elevados niveles de ansiedad o en casos graves ataques de ansiedad.

La persona experimenta elevados niveles de ansiedad que tiene que coger un avión o en los casos más graves ataques de pánico de sólo pensar que tiene que subir arriba de un avión, evitando activamente este medio de transporte.

Generalmente las causas que traen a esta fobia pueden ser diversas:
1- Haber vivido o haber escuchado por parte otros o de las noticias, una situación de peligro real durante un vuelo, como un aterrizaje de emergencia, un accidente aéreo, una descompresión del avión, etc.
2- Tener miedo a los espacios cerrados y tener miedo a quedar cerrado durante las horas que dure el vol.
3- Tener miedo a sufrir un ataque de ansiedad en pleno quiere y sentir que no se puede escapar de la situación porque está atrapado al avión hasta que este aterrice.

4- Tener la creencia que el avión tendrá problemas y se accidentará.

Hay estadísticas que indican que el 33% de los usuarios de aviones tiene miedo a volar. Esta fobia la sufre el 3% de la población.

Esta fobia acaba interfiriendo gravemente en la vida social y profesional de la persona, porque los viajes por placer o por negocios quedan limitados a la posibilidad de poderse trasladar con algún medio que no sea el avión.

El tratamiento es sencillo y de corta duración por el que vale mucho la pena pedir ayuda profesional.

NICTOFÒBIA – FOBIA A LA OSCURIDAD

Fobia caracterizada por el miedo irracional por la noche o a la oscuridad. Generalmente está causada por el hecho que la persona no puede ver a la oscuridad y se tiene miedo de aquello que no se puede ver. La persona tiene la sensación que no controla el que hay al suyo cercando y esto le genera altos niveles de ansiedad. A pesar de que la persona sabe que es un miedo irracional, y que aquello al que se le tiene miedo no es real, esto no ayuda a disminuir el pánico.
El miedo a la oscuridad es muy común en niños, pero también en muchos adultos. En niños de 2 a 7 años, el miedo a la oscuridad se considera normal. A partir de los 7 años, el miedo a la oscuridad y otros miedos infantiles van desapareciendo de forma gradual debido a que la persona es capaz de razonar que aquello que le parecía peligroso, ya no lo considera como tal.

La sufre el 2,3% de la población.

HEMATOFÒBIA – FOBIA A LA SANGRE/INYECCIONES
La hematofòbia consiste en un miedo irracional a la sangre, las heridas y las inyecciones. Muchas personas que sufren esta fobia relatan una larga historia de desmayos (en el 80% de los casos) cuando se han expuesto a sangre o heridas. Es por eso que la gran mayoría desarrollan miedo a esta consecuencia (el desmayo y la pérdida del conocimiento) que no a la sangre o las inyecciones por sí mismas, es decir, anticipan que se pueden desmayar y las desagradables sensaciones que las acompañan como las náuseas y el mareo y es precisamente esta anticipación la que hace que eviten activamente cualquier situación que tiene relación con la sangre.

La persona se puede ver incapaz de hacerse análisis de sangre o ayudar alguna persona que se ha hecho daño.

Generalmente está relacionado también con un miedo irracional e intensa a sufrir cualquier daño, por el que son incapaces de someterse a ningún tipo de intervención quirúrgica o a observarlo en otras, limitando de forma grave a la persona que se ve incapaz de recibir curas médicas.

La fobia a la sangre es parecida al resto de fobias en cuanto a las conductas de evitación de las situaciones temidas y la presencia de pensamientos anticipatoris sobre las consecuencias temidas, mientras que se diferencia en la respuesta psicofisiológica, puesto que en esta fobia se da una respuesta bifásica: a la primera fase ante la exposición de la sangre se da un aumento de las 3 medidas psicofisiológicas más relevantes: aumenta el ritmo cardíaco, la presión arterial y la respiración, pero a continuación a la segunda fase hay una caída en estos parámetros que pueden traer al mareo y finalmente al desmayo.

Esta fobia específica la sufre el 3,5% de la población general y tiene una tasa de éxito terapéutico muy elevada en muy pocas sesiones de tratamiento mediante técnicas congitivo-conductuales.

ZOOFÒBIA y ENTOMOFÒBIA- FOBIA A LOS ANIMALES Y A LOS INSECTOS

La zoofòbia es la fobia a los animales y es muy común en los niños pero persiste en algunas personas en la edad adulta. Algunas personas tienen un miedo intenso e incapacitando hacia todos los animales en general o bien cabe algún animal en particular, como pueden ser las serpientes, los pájaros, los perros, lagartos u otros animales, pequeños o gordos, venenosos o inofensivos. Así mismo al entomofòbia la persona tiene un miedo irracional hacia insectos como las abejas, los escarbats, las arañas, etc.

El miedo es a sufrir un daño por parte del animal.

Las reacciones de quienes sufren esta fobia con frecuencia parecen irracionales a otras personas, e incluso a sí mismos, puesto que se dan cuenta que los insectos no constituyen una amenaza real. A menudo se encuentran limpiando la casa, los armarios y las alfombras, barriendo los pasillos, echando esprays para matar insectos, sellando puertas y ventanas. Procurarán cueste el que cueste mantenerse alejados de lugares donde creen que pueda haber insectos. Si ven un insecto de lejos, no son capaces de entrar a la zona por más espaciosa que sea, o al menos no sin un previo esfuerzo para controlar su pánico, caracterizado por sudoración excesiva, respiración agitada, taquicardia y náuseas. El entomofòbia puede llegar a determinar el lugar donde el fóbico quiera vivir, o el lugar donde irá de vacaciones, así como limitar sus actividades en el tiempo libre como las actividades deportivas.

A menudo el origen de la fobia está en la presencia de un trauma de la infancia y a menudo entender el origen ayuda en el tratamiento y superación de la fobia a los animales.

La persona que sufre esta fobia experimenta una fuerte respuesta de ansiedad y en casos más graves ataques de pánico cuando está ante el animal que tiene miedo, hasta el punto de evitar estar en contacto con el animal temido y anticipar ansiosamente las situaciones en que se puede encontrar con el estímulo temido, interfiriendo en su vida a diferentes áreas, como por ejemplo una persona que tiene fobia a las iguanes, evitará viajar a un país donde haya este animal en libertad como el caso de México, o evitar salir al jardín por miedo a encontrar lagartos o serpientes.

CUÁL ES EL TRATAMIENTO DE LAS FOBIAS ESPECÍFICAS?
Todo tratamiento de fobias tiene que tener un componente psicoeducatiu, donde se explique la naturaleza del trastorno y se dé información detallada sobre el estímulo fóbico. Por ejemplo: información real sobre el funcionamiento de los aviones, los índice de seguridad y estadísticas de accidentes aéreos en el caso de la fobia a volar.

El tratamiento más común para todas las fobias específicas es la terapia de exposición, también llamada desensibilització sistemática. Es una terapia en la que el terapeuta enseña técnicas de relajación y afrontament de la ansiedad como pueden ser las técnicas cognitivas, lo somete gradualmente a una jerarquía gradual de situaciones donde la fobia se presenta, empezando siempre por la situación más fácil y avanzando poco a poco hasta que la ansiedad desaparece del todo. Esta exposición a las situaciones temidas se puede hacer de 3 formas diferentes:

1- Exposición en imaginación
2- Exposición mediante realidad virtual
3- Exposición en vivo

El objetivo de la terapia es conseguir la habituación al estímulo temido y modificar las creencias irracionales que estaban ligadas a la fobia como por ejemplo: «el perro me atacará y me hará daño»; «el avión tendrá un accidente y moriré»; «quedaré atrapado en el ascensor y me entrará un ataque de pánico».

Otra terapia muy eficaz es la terapia EMDR, que trabaja directamente sobre el trauma que causó la fobia y no sobre el síntoma actual, consiguiendo tasas muy elevadas de éxito terapéutico.

Cristina Martínez Viana
Directora y psicóloga clínica de adultos
Gabinete Psicológico Mataró