Funciones cognitivas alteradas en la Esquizofrenia

Funciones cognitivas alteradas en la Esquizofrenia

La esquizofrenia, además de ser el trastorno psicótico más frecuente, constituye hoy en día uno de los problemas psicológicos más deshabilitantes, afectando aproximadamente a un 1% de la población mundial según la OMS. Esta patología se caracteriza principalmente por dificultar los procesos mentales provocando alucinaciones, delirios, pensamientos desordenados y un lenguaje y una conducta inusuales (conocidos como “síntomas psicóticos”). Además de ello pero, existen una serie de alteraciones a nivel cognitivo que repercuten significativamente en la gravedad de la problemática.

 

En este sentido, desde la neuropsicología se han realizado avances notorios en relación con esta temática, identificando algunas de las funciones cognitivas que se muestran alteradas en esta patología. Estas alteraciones acostumbran a poder observarse al inicio de la enfermedad, e incluso en fases previas a esta, permitiendo actuar de forma rápida y precoz para procurar mejorar su evolución. Así pues, los principales déficits cognitivos se encuentran en:

 

–          Funciones ejecutivas: Estas, a grandes rasgos, están relacionadas con la planificación y el establecimiento de metas, la iniciación de actividades y de operaciones mentales, la monitorización y autorregulación de tareas, y la selección de comportamientos. Así, algunas personas con esquizofrenia tienden a mostrar un déficit en la organización, la monitorización y el control de la conducta. Cabe señalar además, que aparecen diferencias en el tipo de déficit en esta área a medida que avanza la patología, aspecto que puede ser crucial para planificar el tipo de intervención.

 

–          Atención y velocidad de procesamiento: La atención es un concepto amplio que abarca procesos como la detección de estímulos, la capacidad para atender selectivamente a uno de ellos, y el poder mantenerla durante un periodo prolongado de tiempo. Además, este subproceso está directamente vinculado con la velocidad en que procesamos la información del exterior. Así, se ha comprobado que las alteraciones en estas funciones cognitivas están presentes antes, durante y después de los episodios psicóticos. En cuanto a la velocidad de procesamiento, algunos estudios han señalado que el déficit en esta función se ve significativamente afectado por las dosis de medicamento antipsicótico.

 

–          Memoria: Esta función abarca muchos subprocesos, existiendo además diferentes tipos. A grandes rasgos pero, este mecanismo se encarga del almacenamiento, la recuperación y la codificación de información transmitida a partir de diferentes estímulos (visuales, verbales, auditivos, etc). En la esquizofrenia, existe un déficit específico en esta área, lo cual repercute de manera significativa en el rendimiento en las diferentes áreas vitales.

 

–          Cognición social: Esta se ha definido como la habilidad de entender la conducta y las intenciones de los otros en términos de su estado mental. Se refiere pues, a la capacidad de percibir y reaccionar ante las propias experiencias emocionales y de interpretar las actuaciones emocionales de los demás. Además, incluye el reconocimiento facial de emociones, la empatía y la denominada teoría de la mente, la cual puede definirse como la habilidad psíquica que permite representar mentalmente los deseos, creencias, pensamientos e intenciones de los demás, para explicar y predecir sus conductas. Así, se ha visto que esta patología cursa con un rendimiento social significativamente bajo relacionado con los conceptos expuestos, mostrándose además, muy resistente al tratamiento.

 

Por último, a pesar de lo remarcado, es importante destacar que los déficits cognitivos de la esquizofrenia no parecen ser producto de los síntomas de la enfermedad. En este sentido, no se han encontrado correlaciones entre la severidad de las alucinaciones o delirios y la severidad de los déficits cognitivos. De hecho, tal y como hemos destacado anteriormente, estos últimos se detectan a menudo antes de que se inicie la psicosis o ya son severos durante el primer episodio de la enfermedad. Así, por ejemplo, los trastornos de la atención y de la memoria de trabajo pueden observarse antes de la aparición de la psicosis y permanecen estables después que ésta se haya resuelto, lo cual permite ver su independencia de los síntomas positivos.

Junto a estos, existen muchas otras problemáticas que cursan con un deterioro cognitivo significativo. Por ejemplo, algunos trastornos de ansiedad como el Trastorno Obsesivo Compulsivo, o las adicciones tóxicas pueden reflejar déficits cognitivos importantes. El aspecto clave aquí recae en comprender la importancia de detectar y tratar estos déficits cognitivos, ya que estos repercuten significativamente y de manera directa en el funcionamiento de la vida diaria de las personas.

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