En ocasiones, y quizás ahora cobra más sentido, llegamos a hacer las cosas sin pensar. Transcurre nuestro día a día y realizamos nuestros hábitos, nuestras rutinas por inercia, pudiendo incluso estar atendiendo a otros asuntos. A esto, podemos denominarlo encender el piloto automático. Además, y ahora que podemos tener más tiempo, cuando nos paramos a pensar, es probable que lo hagamos sobre el futuro, anticipando posibles escenarios que en ciertos momentos pueden llegar a ser especialmente negativos. 

Esto puede tener diferentes repercusiones; a veces simplemente, sin darnos cuenta, podemos reaccionar de maneras algo incongruentes con lo que nosotros somos. Otras, cuando nos apercibimos, nos podemos sorprender por cómo hemos actuado. Ambas opciones lo que denotan es que pasamos poco tiempo preguntándonos por qué, atendiendo a nuestro cuerpo y mente y conectando con el momento presente. Esto es debido, en buena parte, a que no le damos importancia. Estamos tan focalizados en solventar nuestras responsabilidades o en afrontar situaciones hipotéticas del futuro, que minimizamos el ahora. Pues bien, si nos paramos, y nos escuchamos, podemos descubrir muchos beneficios que hasta el momento permanecían latentes, escondidos. Así, entre los aspectos que podemos potenciar se encuentran los siguientes:

  • Autoconocimiento: es evidente que este se verá beneficiado. Con el simple acto de analizar qué estamos haciendo, pensando, y sintiendo, nos permitimos aprender de nuestra persona, e incluso también más de los demás, ya que podremos comprobar que tenemos muchos más puntos en común de los que imaginábamos.

  • Anticipación y prevención: Podríamos decir que el anterior lleva inevitablemente a este. Si lo practicamos con regularidad, podremos ver como actuamos de manera similar en diferentes situaciones. Ello nos puede permitir con el tiempo anticiparnos, y cambiar nuestra conducta, fortaleciendo la seguridad en nosotros mismos y nuestro estado de ánimo. 

  • Importancia del presente: Haciendo este simple ejercicio, minimizamos la importancia y el tiempo dedicado al pasado y al futuro, algo frecuente en trastornos como la depresión o el Trastorno de Ansiedad Generalizada. Por tanto, lo que provocamos es que conectemos con el ahora, algo que promueve de manera significativa el Mindfulness. Si lo pensamos, el presente es nuestra realidad más certera, y cuanto más lo exprimamos y aprovechemos, mejor nos sentiremos. 

El uso de lo que denominamos diario emocional, o cualquier tipo de registro, y rellenarlo en algún momento del día, puede ayudarnos a potenciar la autoobservación. En nuestro centro de psicología, en Mataró, te proporcionamos herramientas y estrategias para este o cualquier otro tema que te interese. Llámanos, estamos a tu disposición. 

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