El mundo de las emociones puede resultar complejo, subjetivo, incierto y en ocasiones podemos incluso percibirlo como peligroso. Desde pequeños, aprendemos a gestionarlas y afrontarlas en base al aprendizaje, a la interacción social, y en ocasiones, incluso mediante la imitación. Una de las estrategias que a veces adoptamos, es la represión, o la no aceptación, con lo cual fomentamos que cuando éstas vuelvan a aparecer, lo hagan con mayor frecuencia e intensidad.

Esto último es especialmente importante para comprender el primer paso para una correcta gestión: no es la emoción en sí la que nos genera malestar, sino su intensidad, su frecuencia, y sobretodo nuestra interpretación sobre ella. La alegría, la tristeza, la rabia, el miedo, la culpa… todas ellas son ejemplos de emociones, y de por sí, igualmente válidas. Algunas, nos pueden resultar más tolerables, e incluso agradables, pero ciertamente resulta difícil sino imposible pensar que alguna persona no pasará por todo el espectro emocional durante su vida. En ocasiones, y ante sucesos con un elevado impacto emocional, es posible que percibamos la aparición de estas sensaciones como de manera externa, inesperada, considerándolas como poco controlables. Pero todo lo contrario, es posible gestionarlo y regularlo. 

Podemos entender la regulación o gestión emocional como la capacidad de un individuo para experimentar, influenciar, controlar y expresar emociones, de tal forma que dichos estados emocionales no interfieran la conducta dirigida a objetivos de su medio. En este sentido, puede resultar igual de importante disminuir, como mantener o incrementar una emoción. La desregulación, por contra, se produce cuando la persona es incapaz de aceptar o cambiar diferentes componentes del proceso emocional, o cuando experimenta un nivel de intensidad desmedido que interfiere con su autocontrol. En problemas como los trastornos de ansiedad, en los ataques de pánico, o incluso en los trastornos de personalidad, puede existir una gran dificultad para la gestión de las emociones. 

En nuestro centro de psicología, situado en Mataró, encontrarás un grupo de profesionales formados en diferentes vertientes que te ayudarán a afrontar este, o cualquier otro problema que te preocupe. Llámanos y te atenderemos encantados. 

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