La negación como mecanismo de defensa

La negación como mecanismo de defensa

Podemos definir los mecanismos de defensa como procesos internos o inconscientes que se encargan de aminorar las consecuencias negativas generadas por eventos demasiado intensos, de tal manera que el individuo pueda continuar funcionando normalmente. De esta forma, procuran mantener el balance psicológico. También reciben el nombre de estrategias de afrontamiento, pero teniendo en cuenta que estas no se desarrollan de manera consciente sino de forma automática, y procuran siempre actuar como mecanismo de protección encarado a minimizar el impacto psicológico de ciertas situaciones.

Existen diversos tipos de mecanismos de defensa, los cuales pueden manifestarse en diferentes situaciones. Tradicionalmente, algunos de ellos son: la represión, mediante la cual bloqueamos inconscientemente deseos, pensamientos o experiencias amenazadores para impedir que lleguen a la conciencia; la racionalización, que consiste en ocultar las verdaderas motivaciones de los propios pensamientos, acciones o sentimientos a través de la elaboración de explicaciones tranquilizadoras, pero incorrectas; o la proyección, en la que se atribuyen de manera falsa los propios sentimientos, impulsos o pensamientos inaceptables a otra persona (p.ej; tenerle antipatía a alguien, pero pensar que es este quién quiere hacernos daño). Todos ellos surgen de manera automática, son inconscientes y su objetivo es, ante los diferentes conflictos psicológicos, reducir la ansiedad y el malestar ante agentes estresantes internos y/o externos.

De todos ellos, uno de los más relevantes y frecuentes lo constituye la negación, que puede mostrarse implícitamente en todos los demás. Este se define como el mecanismo mediante el cual la persona rechaza reconocer algún aspecto doloroso de la realidad externa o de la experiencia subjetiva que es aparente para los otros. Es decir, consiste en enfrentarse a los conflictos negando su relevancia o incluso su existencia, de tal manera que se evitan o rechazan aspectos de la realidad considerados desagradables. Una de las situaciones más significativas para definir este concepto, es el duelo tras la pérdida de un ser querido. Ante este acontecimiento, las personas pasamos por una serie de fases, en las que está inmiscuida, y casi siempre en primer lugar, la negación. En este sentido, el impacto emocional provocado por el acontecimiento provoca la no asimilación de lo que ha pasado, evitando aceptar la realidad y bloqueando de esta manera el dolor asociado.

El motivo principal por el que surge esta estrategia es la dificultad para integrar el elemento que causa el malestar, ya que lleva consigo la reconstrucción de una parte de nosotros mismos. Aunque es quizás uno de los ejemplos más representativos, el duelo no es la única situación en la que podemos apreciar este recurso. Y aunque es posible detectarlo en diferentes problemas psicológicos tales como ansiedad o depresión, también aparece frecuentemente en situaciones cotidianas como por ejemplo en las relaciones de pareja, cuando por ejemplo una de las partes se niega a reconocer una infidelidad, o el querer proyectar un modelo de relación ideal cuando se está sufriendo una crisis importante. También suele aparecer en situaciones laborales mediante la búsqueda de invalidación de argumentos que confirman que hemos cometido errores, que podemos perder el trabajo, etc. Si pensamos en las diferentes áreas vitales (familiar, social, personal…) encontraremos múltiples ejemplos. Finalmente, también podemos encontrar negación ante ciertos sentimientos tales como la envidia, el enfado, los celos, la decepción, el rencor o la tristeza.

Lo más importante aquí, es comprender que aunque puede ser una fase totalmente normal además de habitual en los acontecimientos negativos, debemos ser capaces de detectarlo, aceptarlo e integrarlo para seguir avanzando en nuestro día a día. En sí, constituye un modo de intentar evitar el afrontamiento de los diferentes problemas, los cuales la mayoría en un futuro deberemos encarar y solventar, no solo para impedir fomentar el crecimiento del malestar emocional, sino para permitirnos dar el paso hacia el bienestar psicológico.

En caso de querer profundizar sobre este tema, o considerar que necesitas atención para solventar algún problema similar, nuestro equipo de psicólogos en Mataró procurará resolver tus dudas y/o ayudarte mediante una atención individualizada y profesional.