En esta época del año, en la que el buen tiempo y la alta temperatura se empiezan a apoderar, también lo hace la autoobservación, y especialmente la mirada hacia nuestro físico. Ésta puede ir acompañada de unos hábitos adecuados, los cuales nos ayudan a sentirnos bien con nosotros mismos, y potencian la seguridad y la autoconfianza. Pero también de lo contrario, es decir, de autocrítica, de preocupación, y de malestar al compararnos y tener excesivamente presentes ciertos ideales de belleza y al fijarnos constantemente en aspectos que no nos gustan.

Por lo general, tendemos a concebir la autoestima como un elemento único, como un aspecto global de nosotros mismos, el cual puede estar alto o bajo, aunque a veces incluso desconocemos en que punto situarlo.  Pues bien, conviene tener en cuenta que ésta puede desmenuzarse y mejorarse desde diferentes elementos. Así, algunos autores recomiendan diferenciar los siguientes componentes:

  • Autoconcepto: Este primer componente se refiere a la opinión que tenemos de nosotros mismos, la cual lleva asociada un juicio de valor. Se trataría de aquel componente más semántico o conceptual, a la valoración que hacemos de nosotros. Incluiría pues, lo que nos decimos, y cómo lo hacemos, conformando todos aquellos mensajes que nos lanzamos, tanto de manera consciente como inconsciente. 

 

  • Autoimagen: Tal y como se deduce etimológicamente de la propia palabra, la autoimagen se refiere a la imagen que poseemos de nosotros, englobando principalmente la parte más física o externa. Sería equivalente a situarnos delante de un espejo, y describir lo que vemos. 

 

  • Autoestima: Por último, tendríamos la autoestima en sí. Si analizamos la palabra, podemos identificar un claro componente emocional. Es decir, que conformaría el cómo nos sentimos con nosotros mismos, el cómo nos queremos. Este, está especialmente influido, y de una manera casi equivalente, por los dos componentes anteriores. 

En la línea de lo último expuesto, es importante tener presente que todos los elementos conforman un todo, y se influyen mutuamente entre ellos. Lo interesante aquí, es ver que si cuidamos lo que nos decimos, las comparaciones que establecemos, y aprendemos a tratarnos mejor, estamos fortaleciendo cada uno de ellos por separado y de manera conjunta. Para ello, es útil tener en cuenta, no solamente todo lo “auto”, es decir, lo que vemos o sentimos de nosotros mismos, sino también aquello que creemos que ven, piensan y sienten los demás sobre nosotros. Así, te proponemos realizar un pequeño análisis en el que intentes identificar, por áreas (p.ej., familiar, pareja, social, académica, laboral…), cómo te ves a tí mismo/a en los 3 componentes descritos, y cómo crees que lo hacen los demás. 

Este tipo de reflexiones  resultan especialmente terapéuticas. La mejora de la autoestima es un elemento clave para pacientes con depresión, en psicología infanto-juvenil (especialmente adolescencia), o para potenciar las relaciones familiares y de pareja. Si deseas recibir más información, los profesionales de nuestro centro, en Mataró, te facilitarán todo lo que necesites. Llámanos, te ayudaremos.