Nuestras vidas se están viendo desestabilizadas por algo que no preveniamos. Nos encontramos en una situación sin precedentes, la cual está provocando un impacto a todos los niveles; tanto personal, como social, cultural, económico e incluso político. Ante esto, y aunque cada uno de nosotros lo podamos sufrir de diferente manera en función de nuestras características personales y de nuestra situación particular, los sentimientos de miedo, indefensión, rabia, frustración y tristeza, emergen automáticamente y casi como mecanismo inconsciente de supervivencia, y son estos los que en mayor parte definen esta difícil situación, ya que podemos decir que los compartimos en su mayoría.

Junto a estos, aparecen los problemas personales, las dificultades familiares y de pareja, y las limitaciones laborales. Todo ello conforma una espiral que puede resultar complicada de combatir, de revertir. De esta forma, podemos decir que el impacto o las consecuencias tienen un carácter global, común, y por ello compartimos muchas de las dificultades que nos está provocando. Ante ello, existen una serie de estrategias que pueden ayudarnos a afrontar esta situación:

A nivel cognitivo (qué pensamos): Se enmarcarían aquí todo el conjunto de pensamientos, interpretaciones y anticipaciones que realizamos acerca de la situación. Esta parte es especialmente importante ya que marca cómo nos sentimos, y cómo actuamos. En ocasiones es inevitable ponernos en el peor de los escenarios, pero puede ser útil intentar controlar nuestra mente. Para ello, debemos permitirnos dar cabida a interpretaciones más realistas de lo que está sucediendo, y no sólo negativas, ya que todas ellas son válidas. Además, debemos procurar basarnos en la información que nos proporcionen las autoridades sanitarias, y procurar no ir más allá. Por último, no únicamente centrarnos en lo que no podemos hacer, sino también en lo que sí. Esto último nos lleva al siguiente punto.

A nivel conductual (qué hacemos): Son todos aquellos comportamientos y actitudes que adoptamos ante el suceso. Ciertamente, esta situación supone un cambio en nuestro día a día, pero es importante ver cómo podemos reajustar nuestra rutina, con tal de fomentar una máxima normalidad. Así, tener distribuidos los espacios para el trabajo, las responsabilidades del hogar y familiares, y para el ocio, resulta sumamente importante. Debemos procurar conservar el tiempo para nosotros mismos, y buscar actividades gratificantes que promuevan un estado de ánimo positivo. Cuanto más lo estructuremos y lo respetemos, mayor control adquiriremos sobre la situación. 

A nivel emocional (cómo nos sentimos): No podemos olvidarnos de gestionar todo el conjunto de sentimientos y sensaciones que nos genera este momento. Aunque indirectamente con lo dicho con anterioridad podemos incidir sobre este componente, de manera directa es importante en primer lugar aceptar nuestro estado anímico, e incluso tener ciertos momentos para procesar nuestras emociones. Algo así como permitirnos sin juzgarnos. Además, resulta clave conservar una comunicación fluida con gente cercana, ya que por un lado ayuda a aliviar nuestro malestar a través de la exteriorización, y por el otro, promueve la confianza entre nosotros, pudiendo ver que no estamos solos ante esto. 

Junto a las anteriores, existen diferentes estrategias que podrían englobarse en cada una de las categorías citadas. Desde orientaciones como la Terapia Cognitivo-Conductual o desde la Terapia Sistémica puedes encontrar alternativas que te faciliten un afrontamiento óptimo. Nuestros equipo de profesionales, en Mataró, poseen formación en éstas y otras intervenciones. Si deseas recibir más información, no dudes en contactar con nosotros, te ayudaremos. 

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