Dependencia emocional y maltrato de género

Dependencia emocional y maltrato de género

QUÉ ES LA VIOLENCIA DE GÉNERO?

La violencia de género es cualquier tipo de violencia física, sexual o psicológica que se da contra cualquier persona en base a su sexo. Esta agresividad física o psicológica se acaba traduciendo en una disminución del bienestar y en un impacto muy negativo en la identidad de la víctima.

Estos actos violentos, que están basados en una situación de desigualdad en el marco de un sistema de relaciones de dominación de los hombres sobre las mujeres, pueden tener como consecuencia un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas de estos actos y la coacción o privación de libertad.

La violencia de género también incluye acoso sexual y violaciones, prostitución forzada, aborto selectivo por sexo, violencia física y sexuales contra prostitutas de ambos sexos, castración parcial o total, ablación del clítoris, tráfico de personas y ataques homofòbics hacia personas o grupos de homosexuales, bisexuales y transsexuales.

A pesar de que la violencia de género se asocia normalmente con la violencia contra la mujer, esta no es exclusiva de los hombres, las mujeres también agreden sus parejas, pero aún así, la mujer es quien más sufre la violencia de género sin ningún tipo de duda.

Esta violencia que afecta pues a las mujeres sólo por el simple hecho de serlo, constituye un atentado contra la integridad, la dignidad y la libertad de las mujeres, independientemente de que se produzca en el ámbito familiar, laboral u otros ámbitos.

La violencia de género finos hace muy pocos años, formaba parte de la vida personal de las personas y era considerado un asunto de familia que no tenía que salir puertas afuera, y por lo tanto, por el que no se tenía que intervenir. Entender pues esta violencia de género como una tema personal forzaba a las mujeres a una situación de subordinación respeto el hombre e implicaba asumir las relaciones de poder históricamente desiguales a través de las cuales se legitimaba el hombre a mantener su status-quo de la dominación incluso a través de la violencia. Esta percepción traía y trae todavía a las mujeres a no denuncia su situación por miedo, vergüenza o culpabilidad.

La violencia es una estrategia de relación aprendida, no innata en los seres humanos.
Los maltratadores son muy selectivos en el ejercicio de la violencia, lo cual demuestra que son capaces de controlar sus impulsos violentos en otras situaciones.

TIPO DE VIOLENCIA

VIOLENCIA FÍSICA
Incluye cualquier acto de fuerza contra el cuerpo de la mujer que da lugar (o podría darlo) a una lesión física o daño como pueden ser golpes, bofetadas, pellizcadas, tirones de cabello, quemaduras, empujones, lanzamiento de objetos, coger por el cuello, utilización de armas, intentos de provocar abortos, etc.

Este maltrato es lo más evidente por las marcas que deja y el más fácil de demostrar.

VIOLENCIA PSICOLÓGICA
La violencia psicológica incluye cualquier conducta, sea verbal o no verbal, que provoque en la mujer desvalorización o sufrimiento como insultos, desprecios, intimidaciones y amenazas, abuso de autoridad tal como registrar las pertenencias, el correo, etc., faltas de respeto, exigencias de obediencia, amenazas con los hijos e hijas sobre custodias en caso de separación, castiga con el silencio y la incomunicación, culpabilitza a la mujer de todo el que pasa en casa y los celos extremos que trae a la mujer al aislamiento de su entorno.

La persistencia de esta violencia deteriora gravemente la autoestima, el bienestar emocional y la personalidad de la víctima.

VIOLENCIA SEXUAL
La violencia sexual hace referencia a cualquier acto de naturaleza sexual forzada por el agresor o no consentida por la mujer y que incluye actas como la imposición mediante la fuerza o con intimidación, de relaciones sexuales no consentidas y el abuso sexual.

VIOLENCIA ECONÓMICA
La violencia económica se refiere a la privación intencionada y no justificada legalmente, de recursos para el bienestar físico y psicológico de la mujer y des hijos e hijas o la discriminación en la disposición de los recursos compartidos en el ámbito de la convivencia de la pareja.

El maltratador considera que la mujer es incompetente e incapaz de administrar bien o que gasta el dinero en cosas innecesarias y por lo tanto no puede tomar decisiones correctas respeto como gestionar la economía doméstica.

ESTADÍSTICAS

El año 2015 el número de víctimas de violencia de género con órdenes de protección o medidas cautelares inscritas al registro del ministerio de justicia fue de 27.087 mujeres. De estas, el 49,3% tenían entre 25 y 39 años, con una media de edad de 36 años.

El número de víctimas mortales fue de 57 mujeres en 2015, frente de 54 víctimas mortales en 2014, así como en 2013.

COMO PREVENIR LA VIOLENCIA DE GÉNERO?

Educar a los niños y niñas, desde las edades más tempranas, en una cultura centrada en la resolución pacífica de conflictos, fomentar la empatía y desarrollar una autoestima equilibrada, son principios que favorecen la desaparición de los perjuicios de género que se dan ya desde la escuela.

Eliminar al máximo los estereotipos transmitidos por la cultura patriarcal; por lo tanto, enseñar a “ser persona” en lugar de enseñar a «ser hombre» o a «ser mujer» y así eliminar mitos como que la agresividad es un disparo masculino, o por el contrario, la sumisión, el silencio, la obediencia… son disparos femeninos.

Además, hace falta:
• Evitar todo desprecio hacia aquellos chicos u hombres que no se adaptan al modelo de masculinidad dominante.

• Evitar todo desprecio hacia aquellas chicas o mujeres que no se acomodan al modelo de feminidad dominante.

• Enseñar a los niños y a los hombres a incorporar en sus vidas las vivencias y expresión de los propios sentimientos y emociones que enriquecen sus relaciones personales y así favorecer la resolución de conflictos sin recurrir a comportamientos violentos, por medio del diálogo, el acuerdo, la negociación…

• Desarrollar una buena autoestima que capacite a niñas y niños para adoptar una actitud buena y positiva ante los diversos desafíos de la vida, asumir responsabilidades y enfrentarse con seguridad a los problemas.

LOS HOMBRES SUFREN VIOLENCIA DE GÉNERO?

Los hombres también sufren violencia a manso de sus parejas. Alrededor del 25% de las víctimas de violencia de género son hombres.

Muchas de las mujeres que maltratan sus parejas han sufrido violencia de género por parte de sus ex-parejas o a su infancia.

Se trata de una violencia más silenciosa, invisible y immascarada, puesto que la vergüenza que sienten hace que la gran mayoría no se atrevan a denunciar. Acostumbra a ser el entorno quien hace el primer paso. Aquí interviene claramente el factor de género, donde socialmente al hombre se le pide fortaleza, dinero y productividad. Admitir y manifestar que la pareja lo está agrediendo, se interpreta como una señal de debilidad que cuestiona su virilidad y masculinidad.

POR QUÉ A TANTAS MUJERES (Y HOMBRES) COSTA SALIR De UNA SITUACIÓN DE VIOLENCIA DE GÉNERO?

Lo maltrato es un proceso cíclico que se inicia despacio, como un goteo de pequeños episodios que parecen insignificantes pero que no lo son.

El ciclo empieza con una primera fase de acumulación de la tensión (agresiones verbales y psicológicas) en la cual la víctima va percibiendo como el agresor va volviéndose más susceptible, respondiendo con más agresividad y encontrando motivos de conflicto en cada situación.
Una segunda fase supone el estallido de la tensión, en la cual la violencia se vuelve más violenta, dando cabida a la agresión física.

A la tercera fase, denominada Luna de Miel o Arrepentimiento, el agresor pide disculpas a la víctima, e intenta mostrar su arrepentimiento. Esta fase se va reduciendo con el tiempo, y cada vez es más breve hasta desaparecer.

Este ciclo, en el cual al castigo (agresión) le sigue el episodio de arrepentimiento («no volverá a pasar nunca más», «todo cambiará», “dame otra oportunidad”, …) alimenta la ilusión del cambio. Esto puede ayudar a explicar la continuidad de la relación por parte de la mujer a los primeros momentos de la misma. Al mismo tiempo que el agresor muestra su arrepentimiento, puede ocurrir que simultáneamente justifique su conducta culpabilitzant a la víctima (si tú no hubieras hecho … yo no habría… ) de forma que la mujer acaba dudando de cualquier cosa que hace o piensa; en definitiva, acaba dudando de ella misma.

Pero la gran explicación de por qué tantas mujeres soportan esta situación es porque sufren dependencia emocional hacia sus parejas y no son capaces de vivir sin la pareja, por más mal y dolor que esta los provoque.

LA DEPENDENCIA EMOCIONAL. QUÉ ES?

La dependencia emocional es una dependencia en la que la persona pone por encima de todo a su pareja, incluso a sí mismo, su trabajo o los hijos. La persona va dejando poco a poco sus aficiones e intereses para pasar todo el tiempo posible con su pareja, hasta convertirse en su sombra.

Son personas que tienen un vínculo excesivo y pierden su individualidad satisfactoria. El dependiente emocional necesita al otro para poder disfrutar.

La dependencia emocional se da sobre todo en las relaciones de pareja, pero no es exclusiva de esta, también se puede dar en las relaciones de amistad, con compañeros de trabajo, con la familia y otras personas del entorno.

Las relaciones de pareja en la dependencia emocional se caracterizan para ser inestables, destructivas y desequilibradas, puesto que el dependiente se somete al otro por la fuerte idealización que hace del otro.

Estas relaciones desequilibradas afectan muy negativamente la autoestima del dependiente, y todo y el malestar y sufrimiento que los causa la relación, son totalmente incapaces de romper la relación, por el miedo a la soledat que sienten.

Si la relación se acaba, el dependiente emocional necesita buscar inmediatamente otra persona en quién “engancharse”, porque sola se siendo desvalida y sin rumbo. Sienten un enorme síndrome de abstinencia cuando están separadas de su pareja o ante la posibilidad de quedarse sin la pareja, en forma de una enorme ansiedad, pensamientos obsesivos y sentimientos depresivos graves que hacen que sean incapaces de romper la relación, aunque esta sea tremendamente tóxica y negativa para ellas. El dependiente emocional es capaz de aguantar el que haga falta, incluso lo maltrato, para que la relación no se rompa, porque prefieren estar muy mal en la relación que peor fuera de ella.

El dependiente emocional idealiza hasta tal punto a su pareja y se subordina a esta hasta tal extremo que considera la relación de pareja como la cosa más importante a su vida, por el que siendo auténtico pánico ante la idea que esta relación se pueda acabar.

Habitualmente los dependientes emocionales son personas con una escasa autoestima, que no se estiman ni se aprecian en absoluto a ellas mismas. También son personas que sienten terror a quedarse solas, porque cruzan firmemente que no sabrán cuidar de ellas mismas, no tienen ninguna confianza en ellas mismas y la consecuencia última es una relación última de otra para evitar estas sensaciones tan desagradables.

Por otro lado, necesitan gustar y buscan constantemente y de forma desesperada la aprobación externa por lo cual intentan satisfacer los deseos de la mayoría de las personas con las que trata habitualmente. Tanto necesita esta aprobación externa, que cuando no la obtiene, lo pasa muy mal y lo interpreta como un rechazo a su persona.

Los dependientes emocionales tienen una excesiva necesidad de afecto y de ser estimados e intentarán conseguir este afecto a lo largo de las diferentes relaciones de pareja.

SÍNTOMAS DE LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

– Tu felicidad se centra en una sola persona, no disfrutas de otra cosa que no sea estar con quien aprecios o aprecias.
– Tu alegría depende de cómo te tratan los otros y del que piensen de tú. Si te sientes aceptada todo genial, pero como sientas que caes mal o que tienen una mala opinión de tú, la felicidad desaparece. Dependes en exceso de los otros para estar bien o mal.
– Evitas cueste el que cueste traer la contraria para evitar enfrentamientos, te invade el temor a molestar o a ser rechazado.
– Antepones el deseo de los otros, a tus propios, siendo cómo si no tuvieras capacidad de decisión.
– Solamente te sientes bien contigo mismo si te sientes estimado y aceptado. Si no hay alguien a quién estimar, te sientes vacío, sin amor propio.
– Te invade el miedo a menudo, miedo a perder a esta o estas personas que tanto aprecios o aprecias. Este miedo te impide disfrutar como tendrías que disfrutar de tus relaciones
– Caes fácilmente en los chantajes emocionales, no soportas que por tu culpa alguien sufra. Sacrificas tu felicidad para darla a los otros.
– Prefieres sufrir, antes de que dejar a la persona a la que estás enganchado/da. No tienes la fortaleza de cortar un contacto porque tampoco sientes que tengas la capacidad de salir adelante sin esta persona a la que quieres.
– Necesitas al otro/a, sino la vida pierde todo el sentido.
– El sentimiento de culpa está a menudo contigo. Sientes que eres el responsable de la felicidad de los otros, ya sea tu pareja, familia, amistades, etc. Te sientes con la obligación de contentar a los otros y si no lo haces te sientes culpable.
– Quieres tener el control de toda su vida, para tener la seguridad que no lo/la perderás. TE convierte en una especie de espía para seguir incluso las conversaciones que tiene con otras personas. Te obsesiona un poco con esta persona, dejas de vivir tu vida para seguir la del otro.
– La persona está tanto en el centro de tu vida, que tus amistades y otras pierden importancia para tú. Hay tendencia al ‘aislamiento social, sólo te apetece estar con esta persona, y cuanto más tiempo diario mejor.
– La relación te genera ansiedad. Nunca estás contenta porque siempre quieres más y tienes mucho miedo a que te dejen porque sientes auténtico pánico a imaginar tu vida sin esta persona.

COMO SUPERAR LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

Para superar la dependencia emocional, el primero que hace falta es creer que se puede superar, y así es, así que tomáis nota aquellos que os sentís identificados en todas las características que hemos descrito en el apartado anterior:
Para superar la dependencia emocional hay que hacer 3 cosas:

1- Hacer un listado de cosas que nos perjudican y se hacen por amor o afecto

Un golpe has reconocido que tienes un problema y tienes el convencimiento que quieres eliminar la dependencia emocional de tu vida, haz un listado de cosas que has llegado a hacer por alguien, que a tú te perjudicaban. Tienes que ser consciente que una persona dependiente no se fija en su bienestar personal, prefiere contentar a la otra persona para no perderla.

2- Reforzar la autoestima para eliminar la dependencia emocional

El factor principal de cualquier dependencia es una baja autoestima. Hay muchas cosas que puedes hacer para reforzarla, desde hacer psicoterapia con un profesional de la psicología hasta leer manuales de autoayuda.

3- Aprender a estar solo/a

La vida es más bonita con amor, pero este llega sanamente cuando uno se siendo bien con sí mismo. No podemos tener una relación sana si antes no nos hemos desarrollado como personas. Cuando uno mismo se estima y no necesita a los otros, es cuando está preparado para estimar de una manera sana.

A todos nos gustaría tener una pareja ideal, personas a quién estimar, etc… Pero una cosa es “necesitar” y otra muy diferente es “desear”. Cuando necesitas no funciona, porque si uno no se estima a si mismo, tampoco podrá estimar a los otros de una manera madura y sana.

Uno tiene que aprender a disfrutar de la vida sin pareja. Hay infinidad de cosas que hacer.

Desarrolla tus habilidades, trabaja para tu futuro, dedica tiempo a tus aficiones, haz amistades con gente nueva, viaja, mira al tuyo cercando y disfruta de las pequeñas cosas, y sobre todo cuídate y estímate como te mereces.

Cristina Martínez VianaDirectora del Gabinet Psicològic MataróPsicóloga