Guía para plantear los problemas a la pareja

Guía para plantear los problemas a la pareja

Para que una relación de pareja funcione adecuadamente, una de las cosas más importantes es saber plantear los problemas a la pareja para poder llegar a un buen acuerdo y que el otro miembro de la pareja no se sienta atacada cuando exponemos el problema que nos preocupa.
1.      EMPEZAR SIEMPRE CON ALGO POSITIVO (Un elogio por su aspecto, reconocer su esfuerzo… facilita la aproximación agradable al otro, y hace que éste se muestre atento y dispuesto a escuchar)   2.      DESCRIBIR EL PROBLEMA QUE LE PREOCUPA ATENDIENDO A DOS CONDICIONES: ·         Ser operativo. Es decir, no ser vago y general, como por ejemplo: “Podrías hacer más cosas en casa”, sino concreto y específico , como por ejemplo: “Me gustaría que los sábados te ocuparas tú de poner la mesa, así yo podría sacar al perro”. ·         Definir lo que le gustaría, no lo que no le gusta. Por ejemplo: “Me gustaría que cenáramos juntos”, en vez de: “No me gusta que cenemos cada uno por su lado”.   3.      ACEPTAR SU RESPONSABILIDAD EN EL PROBLEMA. Ello evita que el otro se sienta culpado o atacado. Por ejemplo: “Reconozco que ha sido un error mío no haber hablado antes de ello”.   4.      DESCRIBIR LOS SENTIMIENTOS QUE EL PROBLEMA NOS PROVOCA Expresar qué sentimientos nos provoca la situación, ayuda a comprender por qué desea cambiarla. Por ejemplo: “Cuando lo haces me siento ultrajado”.   5.      SER BREVE. No hay porque repetir varias veces lo mismo con distintas palabras o alargar excesivamente el planteamiento. –Lo bueno, si breve, dos veces bueno -.   6.      NO HABLAR DEL PASADO, SINO DEL PRESENTE Y HACIA EL FUTURO. Rememorar antiguas rencillas o sacar de nuevo los “trapos sucios” del pasado, no sólo no sirve de nada, sino que despierta malos sentimientos. Enfocar la atención hacia el futuro hace que el objetivo sea constructivo.   7.      HABLAR DE UN SOLO PROBLEMA A LA VEZ. No mezclar problemas, dedicarse sólo a uno por vez, o no se solucionará ninguno.   8.      PLANTEAR EL PROBLEMA CUANDO EL OTRO NO ESTE REALIZANDO UNA TAREA QUE IMPLIQUE CONCENTRACIÓN. (No mientras está leyendo, viendo televisión… sí en cambio, bañándose, lavando platos…)   9.      HABLAR LENTAMENTE Y CON UN TONO BAJO DE VOZ. De esta forma es difícil no pensar bien en lo que se está diciendo y en la forma en que se dice.