Son muchas las propuestas que se han hecho para conceptualizar el constructo de la inteligencia, y por tanto diferentes las divergencias entre los distintos autores. Ésta se puede definir como aquella capacidad mental que implica la aptitud para razonar, planificar, resolver problemas, pensar de modo abstracto, comprender ideas complejas, aprender con rapidez y aprender de la experiencia. Consistiría así en una capacidad amplia y profunda para comprender el ambiente. Entre las principales discusiones, se debate entre sí constituye un rasgo de la personalidad, si se trata de característica innata o adquirida, o si es un constructo unitaria o multidimensional. 

 

En este último sentido, y en contra de lo que tendemos a considerar, existe cierto consenso en considerar que no existe una única inteligencia, y que son muchos los atributos o capacidades que debemos tener en cuenta para considerar a una persona como más o menos inteligente. Así, Howard Gardner, psicólogo estadounidense de la Universidad de Harvard, publicó en 1983, su teoría sobre las inteligencias múltiples, advirtiendo de que no únicamente la inteligencia académica es el factor decisivo, ya que muchas personas con calificaciones excelentes presentan dificultades para relacionarse con otros o para manejar ámbitos concretos de su vida. En este sentido, el autor podría afirmar que Stephen Hawking no es más inteligente que Leo Messi, sino que ambos han desarrollado un tipo de inteligencia diferente. De esta forma, propone la existencia de 8 tipos de inteligencia:

 

  • Lingüística: Se refiere a la habilidad para la comunicación tanto verbal como no verbal, representando el dominio del lenguaje en todas sus esferas. 

 

  • Lógico-matemática: Es la capacidad para razonar lógicamente y para resolver problemas numéricos. Los conocidos tests de inteligencia (QI), se encaran a evaluar principalmente este tipo de inteligencia, y en menor medida, la lingüística. 

 

  • Espacial: Conocida también como inteligencia visual-espacial, y referida a la habilidad para observar los estímulos, objetos, y en general, el mundo, desde diferentes perspectivas. Nos permite elaborar nuestras propias imágenes mentales y ser sensibles a los detalles, además de permitirnos desarrollar un sentido individual de la estética.

 

  • Musical: Como su nombre indica, representa la habilidad y sensibilidad para detectar, aprender y reproducir sonidos y piezas musicales. El autor destaca esta inteligencia resaltando la importancia del arte musical en nuestras vidas desde siglos atrás. 

 

  • Corporal y cinestésica: Se requieren ciertas habilidades corporales y motrices para manejar herramientas y expresar algunas emociones. Así, el autor considera que existe un componente físico clave para una adaptación adecuada a nuestro entorno. 

 

  • Intrapersonal: Es la capacidad para comprendernos, escucharnos y crearnos una imagen interna de nosotros mismos, tanto a nivel emocional como de otros atributos internos (pensamientos, rasgos de personalidad…). 

 

  • Interpersonal: Sería la equivalencia de inteligencia social propuesta por otros autores. Se muestra en nuestra capacidad para crear y mantener vínculos y para comprender los estados internos de los demás, juntamente con la habilidad para la resolución de conflictos interpersonales. 

 

  • Naturalista:  Esta fue añadida a su teoría posteriormente (1995) por el propio autor justificando que es clave para nuestra supervivencia. La definió como la habilidad para detectar, categorizar y diferenciar los estímulos relacionados con el entorno (p.ej., vegetales y animales) u otros fenómenos relacionados con la naturaleza como la geografía o el clima. 

 

Resulta muy interesante adoptar un punto de vista global y divergente cuando hablamos de constructos como la inteligencia. No todos somos buenos en todo, y si lo analizamos detenidamente, es posible que seamos capaces de detectar cuáles de estas inteligencias tenemos más desarrolladas. Esta concepción divergente, además, puede ayudar a la desestigmatización de ciertas personas, y a adoptar planes de desarrollo individualizados mucho más completos e integrales. 

Disciplinas como la neuropsicología se encargan de estudiar y evaluar estas y otras facetas. En nuestro centro de psicología y psiquiatría, en Mataró, encontrarás profesionales especializados en esta, y en otras vertientes de la psicología de adultos e infanto-juvenil.