Existe una gran cantidad de autores los cuales han contribuido a crear y engradecer el maravilloso mundo de la psicología. Entre ellos, se encuentra Aaron Temkin Beck, fallecido el pasado 1 de noviembre, y el cual hoy queremos conmemorar. Este profesor y psiquiatra, nacido en 1921 en Rhode Island, es considerado “uno de los cinco psicoterapeutas más influyentes de todos los tiempos” por The American Psychologist, y creador de la Terapia Cognitiva (también denominada por algunos Terapia Cognitivo-Conductual) construida inicialmente para la depresión. 

El principal postulado de esta terapia gira entorno a que no son los acontecimientos o situaciones externas las por sí mismas generan una perturbación emocional, sino que es el procesamiento o interpretación de estos eventos las que explican el malestar. En este sentido, se defiende que todos aplicamos un filtro mediante el cual nos hacemos una idea sobre lo que sucede. De esta forma, esta orientación trabaja con las representaciones internas que las personas poseen de sí mismas y de los diferentes ambientes, y supuso un avance crucial ante algunas limitaciones del conductismo radical y del psicoanálisis. 

Entre los principales componentes de su teoría, encontramos los siguientes:

  • Esquemas cognitivos: Constituyen estructuras cognitivas estables, creadas desde la infancia, las cuales organizan la información en la memoria, y representan todo el conjunto de experiencias previas, fruto del aprendizaje. Por ello, influyen en la interpretación de los hechos, y facilitan el recuerdo. De esta forma, actúan como filtros a la hora de percibir el mundo. Una característica importante es que pueden permanecer latentes, y activarse a raíz de que un evento significativo interactúe con ellos. 

 

  • Creencias: Suponen el contenido de los esquemas. Sería todo aquello en lo que creemos, y representarían los mapas internos que nos ayudan a dar un significado al mundo. Dentro se situarían las creencias nucleares o centrales (proposiciones globales, absolutas y duraderas como por ejemplo “soy un inútil”) y las intermedias o periféricas (supuestos construidos principalmente bajo la condición de “si…entonces…”, por ejemplo “si mis hijos no me hacen caso, significa que soy un mal padre”).

 

  • Procesos cognitivos: Se definen como las reglas transformacionales a través de las cuales seleccionamos del medio la información que será atendida, codificada, almacenada y recuperada. Son procesos automáticos que operan sin el conocimientos consciente, pero que pueden producir ciertos sesgos o distorsiones (p.ej., inferencia arbitraria, pensamiento dicotómico, magnificación, personalización…).

 

  • Productos cognitivos: Serían el resultado o confluencia de los dos componentes anteriores, en forma de imágenes y pensamientos concretos asociados a las diferentes situaciones. Estos son los aspectos más fácilmente accesibles a la conciencia. 

 

En base a esto, el autor propone que los trastornos emocionales y/o conductuales (p.ej., la depresión) son el resultado de una alteración del procesamiento de la información fruto de la activación de esquemas latentes, e indica que el primer síntoma correspondería con la tríada cognitiva (la visión negativa de uno mismo, del mundo y del futuro). Así pues, la perturbación emocional sería consecuencia de una interpretación o procesamiento cognitivo alterado, el cual buscará moldearse y transformarse, con tal de flexibilizarlo. El autor, para ello, hace uso de la Reestructuración Cognitiva, o de los Experimentos Conductuales, los cuales han demostrado una gran utilidad en la práctica clínica.

 

En nuestro centro de psicología, en Mataró, estamos formados en ésta y otras orientaciones, las cuales han demostrado ampliamente su eficacia. Si deseas contactarnos y recibir nuestra ayuda, o simplemente más información, ponte en contacto con nosotros, será un placer atenderte.