Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH): Conceptualización y subtipos

El Trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH forma parte de los trastornos del neurodesarrollo. Estos constituyen un grupo de alteraciones heterogéneas con una base neurológica que se caracterizan por un retraso o alteración en la adquisición, retención o aplicación de habilidades en una variedad de dominios del desarrollo, entre los que se incluye el social, el motor, el lenguaje y la cognición (memoria, resolución de problemas, atención, percepción…). Además, afecta aproximadamente a un 5% de la población infantil a nivel mundial, tiene inicio en la infancia, y se da más en el sexo masculino. 

 

Aunque todos podemos tener una cierta idea acerca de las características de esta patología, no se trata únicamente de niños y niñas movidos, o que les cuesta concentrarse, ya que esta interpretación lleva muchas veces a un sobrediagnóstico, y a la estigmatización y patologización de ciertas personas.  El TDAH representa un patrón persistente (mínimo 6 meses) de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere con el funcionamiento o desarrollo, que se presenta de manera temprana en la vida (antes de los 12 años), y que se da de manera generalizada, es decir, se requieren dos o más contextos (p.ej., en casa y en la escuela) para diagnosticarse. A continuación se diferencian los síntomas principales del trastorno:

 

Síntomas de Inatención

 

  • Presta poca atención a detalles y fallos por descuido.
  • Dificultades para mantener atención.
  • Parece no escuchar.
  • No sigue instrucciones.
  • Dificultad para organizar tareas/actividades.
  • Evita iniciar tareas que requieren esfuerzo mental sostenido.
  • Pierde cosas.
  • Se distrae con facilidad.
  • Olvida actividades cotidianas

 

Síntomas de Hiperactividad e impulsividad

 

  • Juega con manos/pies o se retuerce en su asiento.
  • Se levanta cuando se espera que esté sentado.
  • Corretea o trepa (adultos: estar inquieto).
  • Incapaz de jugar o ocuparse tranquilamente actividades recreativas.
  • Actuando como “si le impulsara un motor”.
  • Habla excesivamente.
  • Responde antes de terminar la pregunta.
  • Interrumpe o se inmiscuye con otros

Así pues, pueden presentarse los déficits de inatención o hiperactividad e impulsividad de forma aislada, o de manera combinada. Ésta última presentación conlleva una mayor complejidad, tanto a nivel de sintomatología, como a la hora de intervenir desde las escuelas y desde centros y servicios especializados de psicología y psiquiatría. Además, el trastorno difícilmente suele presentarse solo, es decir, a menudo le acompañan otras problemáticas, de las cuales la más recurrente son los trastornos de conducta. 

 

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