Transición a la vida adulta: la adolescencia

Transición a la vida adulta: la adolescencia

Desde que nacemos, y a lo largo de todo nuestro ciclo vital, nos encontramos inmersos en un camino lleno de transiciones, donde experimentaremos un sinfín de situaciones y estímulos que deberemos afrontar y procesar para avanzar entre las distintas etapas. A este circuito, comúnmente se le llama crecimiento o maduración. Lo que está claro pero, es que todo lo que vaya sucediendo en cada fase, definirá nuestras vidas y nos formará e identificará como personas únicas e independientes. Una de estas, siendo quizás la más significativa, es la adolescencia, es decir, la etapa de transición entre la niñez y la vida adulta.

Este importante periodo se encuentra comprendido entre la aparición de una serie de características, como es la pubertad, que marca el final de la infancia, y el comienzo de la vida adulta, donde el organismo ha completado su desarrollo. Habitualmente se indica que se sitúa entre los 12-13 y los 17 años de edad. En este período, hay una palabra que nos puede venir fácilmente a la cabeza cada vez que pensamos o acuñamos el término adolescencia; el cambio. Esto es, nada más lejos de la realidad, lo que representa posiblemente con mayor precisión a esta fase. El chico o chica adolescente deberá hacer frente una serie de cambios o modificaciones constantes tanto a nivel interno o personal, como a nivel externo o contextual, cuyo afrontamiento exitoso o frustrado repercutirá en cómo defina, afronte e integre toda la información tanto de su mundo interior como exterior. A nivel personal, la aparición de ciertas características físicas (caracteres sexuales secundarios) constituye un aspecto clave; el desarrollo de la musculatura, el incremento de la estatura, el vello facial o el engrosamiento de la voz son algunos ejemplos que caracterizan a los chicos. Por su parte, las chicas, el crecimiento de los senos, la aparición del vello o el ensanchamiento de las caderas configuran algunos de los aspectos importantes.

Además pero, a nivel cognitivo o mental y emocional también sufrimos una serie de modificaciones. El desarrollo del autoconcepto y de la autoestima es aquí especialmente clave; empezaremos a definirnos como personas cuestionando nuestros intereses y elaborando el rol que queramos adoptar en nuestra vida. La confusión, el miedo, las contradicciones, las preguntas, y los cambios de estado de ánimo pueden ser frecuentes, y forman parte del crecimiento. Es relativamente frecuente que nos rebelemos contra el mundo, mostrándonos reticentes a aceptar ciertas realidades. Esta lucha constante y su regulación también están inmersos en la maduración, y son comunes y necesarios para que esta se dé. Por esto, otra palabra que también debemos remarcar es la aceptación.

Todo ello pero, se encuentra inmerso en un mundo social crítico, lleno de información contradictoria y mensajes recurrentes que pondrán a prueba nuestros recursos y habilidades. En este sentido, la interacción y comparación con los iguales, la educación o influencia de los próximos y la interacción con los medios de comunicación y las nuevas tecnologías son tres elementos particularmente relevantes en la vida del adolescente, y encontrar el equilibrio no siempre será fácil.
En este sentido, y fruto de la complicación que conlleva regular todos estos estímulos, la persona puede encontrarse perdida y atascada, pudiendo sufrir una serie de dificultades. Los problemas emocionales y psicológicos son comunes en esta etapa, particularmente manifestados a través de ansiedad, depresión, aislamiento y evitación. Junto a estos, pueden surgir otros de diversa índole y con mayor o menor intensidad. Será el grado de malestar y de desajuste social lo que marcará la importancia de la situación. El trabajo en particular desde la psicología y psiquiatría infanto-juvenil será aquí especialmente importante. La aplicación y diseño de intervenciones útiles, eficientes e individualizadas son claves para mejorar la salud y calidad de vida en este sector de la población.

Los profesionales de nuestro centro están especializados en el tratamiento psicológico y psiquiátrico tanto de adultos como de niños y adolescentes. Si tienes dudas o deseas recibir más información, ponte en contacto con nosotros. Estamos situados en Mataró.