Nuestras vidas están repletas de decisiones, de acciones que nos llevan a conseguir aquello que queremos. Algunas pueden considerarse casi (por no decir completamente) automáticas; ponernos las zapatillas al levantarnos, abrir el armario de ropa, cambiar las marchas del coche… entre muchas otras. Éstas, se consideran rutinas aprendidas, las cuales debido a la práctica se realizan pudiendo incluso estar pensando en otra cosa. Seguro que si pensamos nos salen muchos ejemplos más. Otras decisiones pero, en cambio, implican un control consciente, reflexionar, y discernir entre alternativas para ver con cuál nos quedamos. 

En relación a lo último comentado, es probable que en ocasiones hayamos tenido problemas para elegir, o incluso para plantearnos o crear nuestras propias alternativas. Estas dificultades pueden aparecer por diferentes razones: 

  • Personas implicadas: Está claro que cuantas más personas estén implicadas en nuestra decisión, más nos va a costar plantear y elegir una. Además, aquí gana importancia el vínculo o la implicación emocional que tengamos con los otros (p.ej., no es lo mismo tomar una decisión familiar importante, que dónde nos vamos a tomar algo con los amigos). A más implicación emocional, mayor dificultad. 

  • Importancia del ámbito: Muy relacionado con la variable anterior, podemos ver como en función del entorno podemos dar mayor o menor importancia al proceso de decisión. Normalmente atribuimos mucha relevancia al ámbito laboral, ya que percibimos que tenemos mucho que perder. Este, puede verse superado por el ámbito de la salud, por ejemplo cuando alguien conocido o de nuestro entorno cercano sufre una enfermedad. Es importante ser conscientes de cómo afecta el ámbito en el que estamos.

  • Inmediatez: Cuánto más urgente es el asunto, más prioritario lo podemos percibir. A veces, incluso puede pasar este factor por encima de la relevancia. En este sentido, es común que nos queramos quitar cosas de encima antes de centrarnos en otros asuntos que pueden requerir más tiempo o esfuerzo.

  • Consecuencias e importancia percibida: Uno de los principales motivos por los cuales decidimos hacer algo, son los efectos que creemos que puede tener nuestra decisión, tanto para nosotros mismos como para los demás, y en sentido negativo y positivo. Este punto se encuentra muy ligado a la importancia que le otorgamos, ya que en principio cuanto mayor impacto o cambio, más relevancia le vamos a otorgar. 

  • Variables personales: Por último, siendo quizás la variable más relevante de todas las citadas, están nuestras propias características. Aquí entran aspectos como la inseguridad, la autoestima, la dependencia hacia los demás, el control y gestión emocional (ansiedad, estrés…), o la rigidez. En función de qué variables de nosotros mismos entren en juego, el proceso de toma de decisión puede ser más o menos complejo. Si analizamos cada una de las características citadas, podemos intuir fácilmente cuándo agilizaremos o no nuestra elección. 

El último punto expuesto nos lleva inevitablemente a remarcar la importancia de conocernos a nosotros mismos, de aprender de nuestras virtudes y limitaciones, de tal forma que consigamos un mayor control personal. Todo empieza por abrirnos a la experiencia de escucharnos y observarnos. Para ello, iniciar un proceso terapéutico puede beneficiarte y ayudarte a encontrar estrategias no solo para aprender a tomar decisiones de una forma más eficiente, sino para todo aquello que te preocupe o consideres mejorable. 

Los profesionales de nuestro centro, situado en Mataró, te proporcionarán toda la ayuda e información que necesites. Ponte en contacto con nosotros.

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