Los humanos somos seres complejos, e incluso más cuando estamos en grupo e interaccionando con otras personas. Estamos conformados de una serie de elementos (emociones, recuerdos, pensamientos, experiencias…) más, o menos subjetivos, y en ocasiones difíciles de definir. Así, podríamos decir que la psicología, entre muchas otras funciones, busca conocer y establecer un orden y estabilidad entre estos curiosos fenómenos, buscando optimizarlos para facilitar el mayor bienestar emocional posible. En este sentido, son diferentes las propuestas que han emergido con este fin, siendo el ABC que a continuación se expondrá una de las más sobresalientes y representativas.

Albert Ellis, considerado uno de los psicoterapeutas cognitivos más influyentes de la historia, creó en 1957, y en contraposición con el movimiento psicoanalítico preponderante hasta ese momento, su propio sistema terapéutico, la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC). Ésta se basó en su teoría ABC, la cual supone los cimientos sobre los que se han ido desarrollando una multiplicidad de herramientas y estrategias terapéuticas. A continuación se expondrán sus componentes:

  • El Acontecimiento activador ( A ): Se refiere a las situaciones o hechos, tanto internos como externos, que nos generan una serie de reacciones. Así, pueden ser de toda índole, como un accidente de circulación, una discusión con nuestra pareja, una imagen aversiva, imaginar o anticipar algo negativo, escuchar una canción emotiva… Cualquier acontecimiento es susceptible de ser incluido aquí, ya que todos ellos, dependiendo del momento, pueden despertar los dos elementos que siguen a continuación. 

  • La Interpretación o valoración personal ( B ): Ante cualquier evento o situación, se activan una serie de interpretaciones en forma de pensamientos, los cuales explican en muy buena parte el impacto emocional que puede llegar a tener una situación concreta. Pongamos por ejemplo que nos encontramos con una amigo por la calle al que hace mucho que no vemos. Imaginemos que le saludamos, pero este, pasa de largo y no nos devuelve el saludo. Si ante esto interpretamos que le pasa algo con nosotros, o que le hemos hecho algo y por eso nos evita, nuestro estado de ánimo será irremediablemente negativo. Pero si en lugar de esto pensamos que quizás tiene un mal día, o incluso que puede no habernos visto, el impacto subsiguiente como podemos ver es mucho menor. 

  • Consecuencias emocionales y comportamentales ( C ): Todo aquello que sucede a nuestro alrededor, y especialmente aquello que pasa por nuestro filtro mental, tiene una repercusión o consecuencias concretas. En ocasiones, éstas son sutiles o neutras, pero en otras, parece que no podemos evitar que aparezcan emociones intensas y negativas. Además, en función de como nos haya “sentado”, actuaremos de una forma u otra. En el ejemplo citado, podríamos gritarle recriminándole no habernos devuelto el saludo, o podríamos pararnos con cara de sorprendidos, o incluso mandarle un mensaje preguntándole qué le pasaba. 

El autor enfatiza la importancia de atender a nuestra forma de interpretar los acontecimientos. Ésta, según él, vendrá dada por la activación de una serie de esquemas latentes, que poseemos cada uno de nosotros, y que hemos ido conformando a lo largo de nuestras vidas. En trastornos como la ansiedad o la depresión, aparecen una serie de creencias prototípicas como “yo soy vulnerable” o “no sirvo para nada”, las cuales pueden explicar cómo estas personas ven el mundo. Por ello, la principal meta de su intervención recae en modificar la intepretación que hacemos sobre los eventos internos y externos, de tal manera que nos permita relativizar la importancia de las cosas. 

Junto a Ellis, existen otros autores y muchas otras intervenciones que nos permiten explorar el maravilloso mundo interior de las personas, y trabajarlo para mejorarlo. En nuestro centro, situado en Mataró, nuestros profesionales poseen una formación amplia en estos y otros tratamientos. Si deseas conocernos, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. 

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