La inoculación de estrés

Podemos definir el estrés como un estado psicológico, emocional y físico que aparece como consecuencia de una demanda excesiva real o percibida, y en el cual aparecen alteraciones como fatiga, tensión, irritabilidad, preocupación o angustia. Así, consistiría en una reacción ante ciertas exigencias, internas o externas, que puede afectar a cualquier persona y edad. 

 

Aprender a gestionarlo es, y ha sido uno de los grandes retos de las diferentes especialidades en salud mental (sobretodo psicología y psiquiatría), hasta el punto de haberse diseñado distintas herramientas cuyo objetivo común es ayudar a la persona a desarrollar ciertas habilidades a fin de que las pueda utilizar en futuras situaciones evocadoras de estrés. Entre ellas, está la inoculación de estrés.

 

Esta intervención fue creada por Meichenbaum sobre el año 1974, y su nombre proviene del ámbito médico, utilizando el término inoculación como metáfora mediante la cual se inmuniza o vacuna psicológicamente al individuo, inicialmente ante situaciones estresantes de baja intensidad, afianzando, reforzando e incrementando progresivamente su repertorio de estrategias de afrontamiento, para que posteriormente le sirva para hacer frente a situaciones de mayor intensidad. De esta manera, la finalidad es por un lado disminuir la tensión y la activación psicológica, y por el otro sustituir las interpretaciones negativas por pensamientos más positivos o constructivos. 

 

El entrenamiento consta de tres fases:

 

  • Fase educativa: se proporciona información a la persona tanto a nivel teórico o general de la técnica y del estrés y sus consecuencias, como de su aplicabilidad a su problemática. Además, en esta primera parte se acota y define operativamente el problema.

 

  • Fase de adquisición y entrenamiento: Aquí se enseñan y se practican las habilidades que posteriormente serán llevadas a cabo en situaciones reales. Así, la persona adquiere los recursos y practica la actividad en un ambiente seguro (p.ej., en consulta). Se utilizan habilidades cognitivas, de control de la activación y conductuales. 

 

  • Fase de aplicación y consolidación: Finalmente la persona lleva a cabo la exposición o afrontamiento a niveles moderados de estrés ante situaciones reales, y progresivamente ante situaciones más intensas. 

Existen muchas otras alternativas para gestionar y afrontar el estrés, las cuales en un número significativo, parten de la Terapia Cognitivo-Conductual. En nuestro centro, situado en Mataró, encontrarás especialistas en esta y otras orientaciones que te ayudarán a gestionar aquello que te preocupe o te genere malestar, y a resolver cualquier duda. Ponte en contacto con nosotros, te ayudaremos.