Los fenómenos de Dejà vu y Jamais vu: Conceptualización y diferencias

A lo largo de nuestras vidas, y en nuestro día a día, somos víctimas de fenómenos y procesos psicológicos que pueden actuar de forma consciente o inconsciente pero que no resultan, de por sí, para nada patológicos. Para enmarcarlos se utilizan clasificaciones referidas a la función cognitiva implicada, como puede ser la atención, la concentración, la memoria, la percepción… entre otras. 

Los procesos aquí presentados se engloban dentro de las anomalías de memoria. Los lapsus, los olvidos o simplemente la dificultad para recordar cosas son frecuentes. A veces incluso olvidamos lo que hemos comido ese mismo día o dónde está algo que acabamos de dejar. Pero todos ellos no reflejan ni mucho menos una alteración. Entre ellos están los dos siguientes:

  • Dejà vu: A este fenómeno también se le denomina como “esto ya lo he visto”, y reflejaría aquel proceso mediante el cual afirmamos haber vivido una experiencia o estado en un sitio aun sabiendo que es la primera vez que lo vemos. Se trata de una sensación muy común. Aquí influyen experiencias previas parecidas a lo que estamos presenciando y otras variables como nuestro estado de ánimo. Se lo considera un falso reconocimiento positivo, ya que afirmamos reconocer algo, siendo esta afirmación totalmente falsa. 
  • Jamais vu: Este sería el proceso contrario al anterior, y considerado un falso reconocimiento negativo. En este caso, aunque conocemos y recordamos una situación o entorno, no experimentamos familiaridad, pudiendo afirmar que nunca lo hemos visto o vivido. Este fenómeno es algo menos frecuente aunque también se da. Acostumbra a aparecer más en personas mayores. 

Es importante conocer y diferenciar aquellos procesos normales de los que se consideran patológicos. Las demencias, o el deterioro cognitivo leve, pueden llevar asociados estos y otros fenómenos. Además, en problemas como la ansiedad o la depresión, también pueden aparecer problemas atencionales y de memoria. Debemos fijarnos en la intensidad, en la frecuencia y en el grado de malestar que genera en la persona para poder realizar un diagnóstico adecuado. 

Tener presentes aquellos procesos normales, por los que todos pasamos, también nos ayuda a desestigmatizar las enfermedades mentales y a ser conscientes de que, muchas veces, la diferencia entre normal y patológico es cuestión de grado, intensidad o dimensionalidad. 

Si deseas conocer más, o tienes cualquier pregunta, no dudes en contactar con nuestro equipo de psicología en Mataró.