Estrategias para combatir la procrastinación

Dejar las cosas para el último momento es una constante en nuestro día a día y nuestra sociedad. Y en esto consiste precisamente la procrastinación. A veces por falta de motivación, otras por priorizar hacer otras tareas o actividades, otras por falta de autoexigencia, u otras por factores emocionales como el miedo al fracaso o la falta de confianza en uno mismo. También es común en épocas como la actual, en la que debemos volver a la rutina laboral y académica, y esta transición implica adaptarnos a una nueva estructura, en la que debemos dejar o disminuir el tiempo dedicado a realizar una serie de cosas, para priorizar otras. Así, todos estos motivos nos llevan a lo mismo, a retrasar responsabilidades, provocando que tengamos que hacer un sprint en el tramo final, o incluso si lo conseguimos, retrasarlo aún más para otro momento. 

 

Junto a esto, además, aparecen consecuencias emocionales evidentes, como estrés, ansiedad, sentimientos de culpa, y en general malestar con nosotros mismos. Este puede expresarse de muchas maneras, pero es común mostrarnos irritados o molestos ante casi cualquier situación, generando conflictos frecuentemente. Y esto, puede alimentar todavía más la procrastinación, al encontrarnos en un estado de ánimo desfavorable para empezar y terminar las tareas o actividades. 

 

¿Cómo podemos romper el círculo? A continuación se proponen algunas estrategias útiles para afrontar esta situación:

 

  • Estructura y organización: Utilizar una agenda, o calendarios para gestionar el tiempo es clave para facilitarnos sentirnos estructurados y organizados. Si estos son hechos a nuestra manera, vivos, y a poder ser visibles (p.ej., colgándolos en un lugar visible), suponen una herramienta imprescindible.

 

  • Subobjetivos y valoración: Para llegar a un destino debemos trazar un camino, y muchas veces enfocarnos especialmente en este. Definir submetas y subobjetivos a conseguir dentro de la tarea, puede actuar como un facilitador clarísimo de energía. Si además conseguimos pararnos a valorar lo que estamos ya haciendo y consiguiendo, y cómo nos estamos acercando, mantenernos allí nos resultará mucho más sencillo. 

 

  • Focalización en la meta: No debemos perder de vista dónde queremos llegar, y cómo nos podemos sentir cuando lo consigamos. Esto principalmente repercute en nuestro grado de motivación, aumentándola. 

 

  • Condicionar el espacio: A la hora de hacer cualquier cosa, tarea o actividad, tener un espacio y ambiente adecuados nos facilita, y mucho, enfocarnos y trabajar cómodos. Así pues, son importantes tanto una estructura y organización interna como externa. 

 

  • Descansos: Podemos y debemos ir más allá de lo que queremos conseguir o hacer. Pautarnos no solamente espacios para trabajar, sino también para desconectar, haciendo algo que nos gusta, y como recompensa a lo realizado, es una estrategia especialmente útil. 

 

Éstas son algunas de las propuestas que os facilitamos para combatir la procrastinación. Si deseas conocer más al respecto, o te ves afectado/a por problemas similares u otros, no lo dudes y ponte en contacto con nuestro equipo de psicólogos y psiquiatras. Estamos situados en el centro de Mataró, será un placer atenderte.