Tendemos a concebir la terapia psicológica como un proceso mediante el cual casi exclusivamente se “arreglan” o “cambian” una serie de problemas o situaciones negativas, partiendo de aspectos tanto internos como externos que juzgamos como problemáticos por el malestar que nos producen. Esto puede provocar que nos planteemos acudir al psicólogo cuando ya no podemos más, cuando estamos sufriendo mucho, y sobre todo cuando notamos que hay una repercusión física (ansiedad, insomnio, pérdida de apetito…). Más allá de esto, la psicoterapia engloba mucho más, y puede suponer un camino hacia un beneficio mucho más significativo. 

¿Cómo podemos concebir el tratamiento psicológico?

  • Somos más que nuestras preocupaciones: Para mejorar una situación, o para conseguir sentirnos mejor, no solamente es útil focalizarnos en “lo que va mal” (formas de pensar, sentir o actuar), sino que debemos tener muy presentes todas aquellas potencialidades y factores protectores de la persona y de su entorno. Tirar de estos y potenciarlos en muchas ocasiones puede tener un efecto mucho más potente que centrarnos solo en lo que consideramos mejorable. Somos mucho más que aquello que nos perturba o que no nos gusta.
  • Crecimiento/automejora: No necesariamente el motivo de consulta debe focalizarse en un problema. Podemos acudir al psicólogo partiendo de una situación ya positiva. Así, podemos acudir para simplemente potenciar aspectos de nosotros que nos gustan, que nos dan sentido, y que no queremos perder. Además, puede ser una oportunidad para conocer otras partes de nosotros, y adquirir recursos que nos hagan sentir autorrealizados y con mayor control.
  • Espacio personal:  El hecho de acudir, supone una inmersión hacia nosotros mismos como no habíamos hecho antes, nos abrimos a una experiencia en la que somos los protagonistas. Así, tenemos un espacio en el que compartir todo lo que queramos, lo que deseemos, sin sentirnos juzgados. Algo que puede ser difícil encontrar en nuestro día a día y que puede servir para dedicarnos exclusivamente a nosotros. 
  • Aprendizaje: El proceso supone un aprendizaje continuo, tanto a nivel personal, como a través de los conocimientos que vamos adquiriendo de las emociones y del comportamiento humano en general. Esto se desvincula de la visión “negativa” que podamos tener de entrada. Así, supone una oportunidad para adquirir nuevos conceptos y herramientas que pueden resultarnos útiles para muchísimas situaciones. 

Existen muchas otras características además de las citadas, que permiten ver cómo la psicología va mucho más allá de la resolución de problemas. Si deseas tener más información al respecto, nuestros profesionales (entre ellos, psiquiatras, psicólogos y neuropsicólogos) estarán encantados de resolver todas las dudas que tengas. Ponte en contacto con nuestro equipo, en Mataró, te ayudaremos. 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *