Este síndrome se puede producir cuando se han acabado las vacaciones y tenemos que volver al trabajo o incluso, puede empezar a afectar los últimos días de las vacaciones, cuando la persona empieza a ser consciente que las vacaciones que han estado tan anheladas durante todo el año están llegando a su fin.

Este síndrome está caracterizado por una sensación de tristeza, apatía, fatiga o sensación de falta de energía e incluso irritabilidad y sentimientos de angustia. 

Este síndrome no es una enfermedad mental, sino que se trata más bien de un proceso adaptativo que puede ser más o menos costoso para la persona que lo sufre.

Por norma general no acostumbra a durar más de dos semanas, y son realmente muy pocas las personas que piden ayuda profesional por esta cuestión. Si los síntomas agudos duran más de un mes hay que consultar con un psicólogo, puesto que podríamos estar ante un trastorno de ansiedad generalizada o desembocar en un estrés crónico.

QUIÉN ES MÁS VULNERABLE A SUFRIR EL SÍNDROME POSTVACACIONAL?


Hay varias características que hacen que una persona tenga mayor probabilidad de desarrollar este síndrome y son los siguientes:


– Personas con una baja tolerancia a la frustración, es decir, personas que ante situaciones que no son las deseadas o no son cómo querrían, reaccionan con sentimientos de impotencia y se “desajustan” emocionalmente”.

– Personas que tienen un entorno de trabajo muy negativo.

– Personas a quienes no les gusta el trabajo que desarrollan, bien por el exceso de trabajo o la falta de este, porque son trabajos repetitivos o cualquier otro motivo que genere desagrado al trabajo.

– Personas que tienen mala relación con su jefe inmediato y se sienten poco valorados y reconocidos en el trabajo.

– Aquellos que disfrutan de vacaciones muy largas.

– Personas vulnerables al estrés y/o a los cambios.



ALGUNOS CONSEJOS PARA COMBATIR EL SÍNDROME POSTVACACIONAL


Lo mejor, como siempre, es la prevención. A continuación os damos algunos consejos para afrontar de la mejor manera posible el retorno al trabajo después de las vacaciones:


– Es muy importante no volver de las vacaciones el día anterior al retorno al trabajo, si no, no tendremos suficiente tiempo para prepararnos física y psicológicamente para la vuelta al trabajo.

– Hay que dedicar los días previos al retorno de las vacaciones para hacer una adaptación gradual, haciendo especial énfasis en los horarios. Hacer una adaptación gradual de la hora de ir a dormir y de levantarnos nos facilitará enormemente que el retorno sea más fácil.

– Lo ideal sería poder incorporarnos al trabajo a media semana (entre miércoles y viernes), de forma que en pocos días vengan de nuevo los dos días de descanso del fin de semana para favorecer este retorno gradual.

– No romper completamente con lo que hacíamos en las vacaciones y que nos hacía sentir tan bien. Que volvemos al trabajo, no significa que no podamos ir a la playa a las 8 de la tarde a hacer un baño y volver bien fresquitos a casa para preparar la cena y prepararnos para el día siguiente.

– Graduar la intensidad de las tareas a desarrollar en el trabajo. Si es posible, dedicarnos en primer lugar a las tareas más agradables.

– Puede ayudar planificar alguna pequeña escapada el primer fin de semana después de volver al trabajo.

– La actitud es la clave: ser agradecido de tener trabajo y focalizarnos en los aspectos positivos del lugar de trabajo es clave. Hay que tener en cuenta que los pensamientos negativos sobre el trabajo son los responsables de las emociones negativas como el desánimo y el mal humor, por lo tanto, hay que generar pensamientos positivos sobre el trabajo como por ejemplo “no todo el mundo es tan afortunado de tener trabajo como yo” “me reencontraré con los compañeros y haciendo el café podremos compartir las experiencias de las vacaciones” “si las vacaciones duraran para siempre, no se disfrutarían tanto” “es importante que vuelva al trabajo, las tareas que desarrollo son importantes”. 


LO MÁS IMPORTANTE ES RECORDAR QUE LAS VACACIONES NO EXISTIRÍAN SIN EL TRABAJO, ASÍ QUE AL TRABAJO HAY QUE VALORARLO TANTO COMO A LAS VACACIONES.

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