“Si lo tengo que pedir, ya no lo quiero”

Expresiones como esta son muy comunes en nuestro día a día, y especialmente en nuestras relaciones sociales, familiares y de pareja. Con ello, asumimos de alguna forma que el otro sabe perfectamente lo que necesitamos o pensamos, y cuando no nos lo proporciona, incluso nos enfurecemos o frustramos, volviéndonos progresivamente más exigentes, y alimentando un malestar que puede plasmarse tanto a nivel personal, como en la propia relación a través de diferentes conflictos y discusiones.  

 

Difícilmente nos planteamos que el problema o la dificultad, reside posiblemente en nosotros, en quizás una falta de habilidades para comunicar lo que pensamos, sentimos o queremos, adoptando una postura generalmente pasiva, en la que no nos dirigimos a los otros por miedo a molestar, a generar un conflicto, o que nos juzguen de alguna manera. Olvidamos que la otra persona no tiene por qué pensar de la misma manera o necesitar lo mismo, y si nos enfadamos porque no nos dan lo que queremos o creemos merecer sin expresarnos antes, el otro no tiene por qué entenderlo ni intuirlo. A este sesgo, también se le llama inferencia arbitraria, lector de mentes, o error del adivino, los cuales consisten en sacar conclusiones en ausencia de evidencia empírica que las respalden.

 

¿Cómo podemos remediarlo o mejorarlo? Pues precisamente expresándonos. La comunicación es una de las mejores herramientas, y si se cuida y se trabaja, puede ser en sí terapéutica. Comunicando lo que queremos, pensamos y necesitamos, de una forma empática y educada, la otra persona conocerá y podrá entendernos mejor, y será ella la que elija cómo quiere o puede actuar. Nosotros podemos saber lo que queremos pero, si no lo expresamos, los demás no tienen por qué saberlo. El Entrenamiento en Habilidades Sociales, apoyado y validado empíricamente para patologías como la Esquizofrenia o la Depresión, es una alternativa útil para trabajar la asertividad. El beneficio de su puesta práctica va mucho más allá de cuidar y mantener nuestras relaciones, teniendo una repercusión clara en nuestro estado de ánimo y autoestima

 

Todos tenemos nuestros deseos y necesidades, y aunque en cierta parte, puede ser legítimo esperar ciertas muestras de los demás, debemos facilitarles el camino, ser asertivos, y comunicar lo que queremos. De esta forma daremos la oportunidad de ofrecer aquello que esperamos, y facilitaremos que haya una comunicación fluida, y por tanto una relación sana. 

 

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