LA RUTINA EN PAREJA Una relación de pareja es un nexo, un vínculo emocional de carácter romántico que se genera entre dos personas. Este se concibe como un espacio o ámbito de complicidad, de intimidad, de aprendizaje continuo e incluso de maduración psicológica. Ciertamente, aunque pueden identificarse ciertas características comunes, en cada una de las que se forman día a día, existen aspectos singulares que hacen de ellas algo único, no solamente por las diferencias entre los integrantes de la relación, sino por las particularidades que nacen y evolucionan en la esencia de todas ellas. A pesar de las diferentes concepciones y aspectos positivos que cada uno de nosotros puede destacar de su relación, actualmente existe una preocupación o miedo más o menos acentuado pero muy común y habitual; se trata de la rutina, o mejor dicho, el caer en la rutina. En este punto es importante señalar que hoy en día este concepto contiene en sí una cierta connotación negativa, pero lo importante es determinar si realmente supone un problema para la relación, es decir, si los hábitos establecidos o algunos de ellos se conciben de forma negativa y, por tanto, susceptibles a cambio o mejora. En ese caso, inicialmente es necesario identificar el grado de acuerdo existente entre ambos miembros de la pareja, especificando qué aspectos sobre la relación desean potenciar cada uno de ellos. Junto a esto, también resulta útil descubrir aquellas características individuales que gustan y se consideran atrayentes, facilitando de esta manera la atención hacia la parte positiva del otro y de la relación, reduciendo así el sesgo hacia lo negativo. A partir de aquí, te proponemos algunas estrategias generales para fortalecer tu relación: – Saber escuchar: Este es un aspecto básico, aunque en muchas ocasiones menospreciado. Implica estar atento a las demandas tanto implícitas como explícitas, comprender los sentimientos y pensamientos del otro, y saber transmitirle esta comprensión mediante hechos específicos que consideremos gratificantes en base a nuestras experiencias con ella. – Demostrar y recibir afecto: No basta con decir te quiero, aunque a veces estas palabras no sean recurrentes y puedan ser en sí potencialmente útiles. Debemos asegurarnos de que la persona recibe e interioriza nuestros esfuerzos, y para ello es necesario ir un poco más allá, ya que de esta manera muy posiblemente seremos nosotros los que nos veremos recompensados. – Cuidar los detalles: Un buena forma de encontrar los puntos que marquen la diferencia ante la otra persona es atender bien y ser minucioso con los detalles que el otro considera importantes. De esta manera podemos conseguir anticiparnos a ciertas demandas y facilitar el acercamiento. – Atención hacia lo positivo: Resulta inútil focalizarnos y resaltar únicamente los aspectos negativos del otro y de nuestra relación, dedicándonos a reprochar aquello que no nos gusta en lugar de resaltar lo que nos agrada. Así pues, suele ser mucho más eficaz remarcar lo positivo, que a priori parece escondido, para conseguir de esta forma que se establezca como hábito. A parte de los destacados, existen muchos mecanismos que se pueden utilizar para evitar establecer una rutina negativa, los cuales si consideras necesarios en tu relación, no dudes en contactar con nuestro centro de psicología en Mataró. En este los mejores especialistas en terapia de pareja procurarán ayudarte de una forma profesional y en base al conocimiento existente acerca de tu problemática.
QUÉ SON LAS PESADILLAS? Todo el mundo tiene pesadillas de tanto en tanto, tanto los adultos como los niños. Una pesadilla es un mal sueño. Es un sueño que puede provocar intenso miedo, ansiedad o desconcierto, pero las pesadillas no son reales, ni son premoniciones de cosas malas que vayan a ocurrir ni pueden hacer daño. Cuando dormimos, nuestro cerebro no deja de funcionar, todo lo contrario. Ocurren distintas fases de sueño, incluyendo el sueño REM (de las siglas Rapid Eye Movement). Esta fase se denomina de este modo porque durante esta fase, los ojos se mueven de un lado a otro debajo de los párpados. Durante el sueño REM, se tienen sueños y a veces estos sueños pueden ser aterradores o inquietantes. Esta fase del sueño ocurre cada 90 minutos aproximadamente, y se alterna esta fase con la fase de ondas lentas. La cantidad de tiempo que dura el sueño REM va aumentando en cada ciclo de sueño a lo largo de la noche, por lo que los periodos más largos de sueño REM ocurren hacia la mañana. Cuando nos despertamos en esta fase del sueño es mucho más fácil que nos acordemos del contenido de los sueños. Las pesadillas son normales en la infancia, no se consideran patológicas, y generalmente comienzan antes de los 10 años. Suelen ser más comunes en las niñas que en los niños. Las pesadillas pueden desencadenarse por hechos aparentemente rutinarios, como iniciar estudios en un nuevo colegio, hacer un viaje o una enfermedad leve en uno de los padres. Las pesadillas pueden continuar hasta la edad adulta. Pueden ser una forma en la que nuestro cerebro maneja las tensiones y temores de la vida cotidiana. Una o más pesadillas durante un breve período de tiempo pueden ser causadas por: – Un hecho importante de la vida, como la pérdida de un ser querido o un acontecimiento traumático. – Aumento del estrés en el hogar o el trabajo. Cuando estas pesadillas son repetitivas, pueden resultar muy perturbadoras, por lo que os vamos a dar algunas pautas para afrontar las pesadillas con éxito: CONTROL DE LAS PESADILLAS 1. Escriba la pesadilla con el máximo número de detalles posible. 2. Vuelva a escribir la pesadilla modificando los aspectos negativos. Utilice pequeñas modificaciones que le den más sensación de control. Intente evitar el modificar los aspectos negativos utilizando contrarios (por ejemplo, si sueña que le persiguen no utilice la modificación me giro y no me persigue nadie, utilice me giro y veo que me sigue mi pareja para darme un abrazo). 3. Aproximadamente dos horas antes de ir a dormir vuelva a leer la versión modificada de la pesadilla. 4. Cuando esté en la cama, visualice la versión modificada de la pesadilla como si fuera una película. Si tienes problemas relacionados con el sueño, no dudes en consultar con nuestros psicólogos y psiquiatras de Mataró expertos en problemas de sueño y otros trastornos psicológicos. Te ayudaremos!Cristina Martínez VianaPsicóloga y Directora del Gabinet Psicològic Mataró
Cuando una pareja discute y se echa en cara cosas del pasado una y otra vez es porque alguno de los dos o ambos no saben cómo perdonar al otro. Por ello, perdonar acaba siendo todo un reto, porque cuando una persona te agrede emocionalmente en forma de traición, engaño, insulto, etc., la reacción natural que nos nace es la de defendernos y responder a ese ataque. Y es que perdonar no es cosa fácil. Por qué? Hay 4 motivos que explican porqué perdonar es tan complicado para algunas personas: 1- El resentimiento: cuando alguien nos hace daño, especialmente si es alguien importante para nosotros, la herida suele tardar mucho tiempo en curarse. El resentimiento aparece cuando el herido tiene necesidad de vengarse y devolver el daño sufrido a quién lo causó. 2- La manipulación: existen algunas personas que deciden conscientemente o inconscientemente que no quieren perdonar a quién le dañó con el fin de poder usar ese daño más adelante a su favor. Por este motivo, en las siguientes discusiones sacan una y otra vez el daño ocasionado en el pasado. 3- La desilusión: algunas personas crecen pensando que la vida es perfecta y maravillosa y que siempre van a mantener los mismos amigos o que su relación de pareja será igual de maravillosa con el paso de los años. Estas expectativas tan irreales puede provocar que uno sea más crítico y menos proclive a perdonar a los demás. 4- Las conclusiones erróneas: Hay personas muy orgullosas, y erróneamente creen que si perdonan al otro salen perdiendo o son los débiles en la disputa. 5- Conclusiones equivocadas. Muchas personas creen que si perdonan a su cónyuge, saldrán perdiendo. Piensan, por ejemplo: Perdonar es tremendamente ventajoso. Distintas investigaciones han concluido que perdonar proporciona beneficios como la disminución de: – El dolor crónico – Los problemas cardíacos – El comportamiento agresivo y violento Y aumenta: – La esperanza de vida – La tolerancia a la frustración y la tolerancia en general – La paciencia – El bienestar emocional Para perdonar hay que tener en cuenta los siguientes 4 aspectos fundamentales del perdón: 1- Expresar la emoción Sea cual sea la ofensa que nos han hecho, para poder perdonar necesitamos expresar exactamente y completamente cómo nos hemos sentido. Tanto si la ofensa provoca tristeza como rabia, esas emoción es deben ser sentidas y no bloqueadas y expresadas y por tanto también escuchadas por parte del autor de la ofensa (a ser posible). 2- Comprender el por qué de la ofensa Tendemos a buscar siempre la explicación de las cosas que no suceden. Este no es un caso distinto. Si no comprendemos por qué nos han agredido, nuestro cerebro seguirá buscando incesantemente ese por qué hasta encontrar la respuesta. 3- Recuperar la seguridad Cuando uno perdona necesita sentir que esa ofensa no volverá a producirse. Se necesita por tanto una disculpa sincera por parte del que ha causado el daño y un compromiso firme de que no volverá a actuar de tal modo. 4- Dejar ir el resentimiento y el dolor Una vez se ha procesado y comprendido qué pasó y por qué pasó, y teniendo la certeza de que no volverá a ocurrir el daño, hay que comprometerse con uno mismo en soltar el dolor y no guardar resentimiento. Hay que esforzarse por no pensar en el hecho y el dolor provocado para no alimentar los sentimientos negativos y recordar que si uno ha decidido perdonar, debe hacerlo de forma auténtica y sincera. Si sientes que tienes problemas para perdonar a alguien que te ha herido, puedes ponerte en contacto con nosotros. Somos un equipo de psicólogos y psiquiatras en Mataró especializados en este tipo de problemas emocionales.
La Navidad ya es aquí y, a pesar de a muchas personas los entusiasman estas fechas, otras muchas es cuando se sienten más tristes en todo el año. Hay varios factores que lo explican, pero el que más pes tiene en este asunto son las expectativas tan elevadas que hay alrededor del que significan estas fiestas.
Que la Navidad afecta emocionalmente de forma negativa está bastante demostrado, y es que a varios estudios se ha visto que en esta época el número de suicidis, de depresiones y el uso de fármacos antidepresivos aumenta notablemente respeto el resto del año.
Los motivos que traen a este desaliento y este malestar emocional a la Navidad son 4:
1- Expectativas poco realistas sobre el que significa la Navidad y el que se supone que uno tiene que hacer, se tiene que sentir o tiene que tener en estas fiestas à sentimientos de frustración
2- Sentimientos de soledat – el 25% de la gente dice sentirse sola con frecuencia y el 40% dice no tener ningún amigo íntimo.
3- Hacer balance a final de año – El exceso de reflexión sobre la propia vida y ser consciente de las carències personales en comparación con las otras personas.
4- Presión para gastar dinero en comidas y regalos. Parece que el amor se mide por la cantidad y calidad de las compras que se hacen en estas fechas.
Desde el Gabinete Psicológico Mataró os queremos dar algunos consejos sobre como afrontar los problemas emocionales que aparecen a la Navidad en función de que lo provoca:
1- No basar la Navidad en el dinero – Marcar un presupuesto lógico por los regalos y las comidas
2- Marcar objetivos alcanzables y realistas respete las fiestas cada cual tiene que entender la Navidad a su manera
3- No creernos el que nos vienen los anuncios de televisión, la sociedad en general, etc., sobre las familias perfectas y las Navidades perfectas
4- Agraïr el que tenemos y disfrutar de cada momento, por pequeño que sea
5- Planificar estas fechas con actividades agradables
6- Enfocar las diversas situaciones que nos dará la Navidad por el lado positivo
7- Hacer el posible porque nuestras relaciones sociales sean lo más saludables posibles.
8- No olvidar que la Navidad no trae la tristeza, así como tampoco trae amor, paz y felicidad. La tristeza la puerta la persona con sus interpretaciones negativas de estas fechas. Hace falta pues aprender a tener interpretaciones más positivas en general, para evitar el desaliento.
Si a pesar de todos estos consejos te sientes desanimado y sin ganas de hacer nada y no encuentras la manera de mejorar tu estado de ánimo, no dudes a contactar con nuestros psicólogos y psiquiatras expertos en el tratamiento de la depresión y la ansiedad. El sufrimiento emocional, cuando hay solución, no tiene ningún sentido. Cuídate y disfruta de las fiestas!
Felices Navidades a todo el mundo!!!
Cristina Martínez Viana
Directora y psicóloga del Gabinet Psicológico Mataró
Aunque son varias las sustancias englobadas en el término drogas de síntesis, vamos a referirnos a la más usual, la conocida como éxtasis o MDMA. Junto con otras sutancias de la misma familia química (Eva, píldora del amor, etc.), el éxtasis contribuyó a popularizar la química psicoactiva, abriendo un camino por el que después se colaron otras sustancias; ketamina, GHB, etc., las cuales, a pesar del tratamiento mediático recibido, no parecen estar teniendo especial arraigo en España.
El éxtasis fue investigado en la década de los cincuenta por el ejército norteamericano a la búsqueda de un fármaco que forzara a los prisioneros a declarar. Posteriormente, en plena ebullición de los movimientos contraculturales y psicodélicos, fue objeto de experimentación por algunos psicólogos y psiquiatras norteamericanos que pensaban que esta sustancia tenía capacidad para levantar algunas de las represiones de sus pacientes.
La década de los ochenta conoce un cierto auge de ésta y otras sustancias de síntesis. Los clubes de música house de Estados Unidos (Detroit, Chicago, etc.), Australia y Europa (Reino Unido, Holanda y Alemania en un primer momento, para extenderse después a prácticamente toda la Unión Europea) son el escenario desde mediados de los ochenta del consumo de estas drogas.
Con la entrad en el siglo XXI, su penetración parece haberse frenado e incluso se ve un retroceso en algunos lugares. En España, por ejemplo, la encuesta escolar de 2002 muestra un descenso del consumo entre los jóvenes de 14 a 18 años. Este hecho puede estar relacionado con el impacto que han tenido en la opinión pública las muertes vinculadas al éxtasis habidas en España.COMBINACIÓN DE DROGAS
Cada droga tiene su mitología. En el caso de las drogas de síntesis, durante años se divulgó la idea de que sus consumidores se abstenían del consumo de otras drogas, limitándose a acompañar sus pastillas con cantidades generosas de agua. Esa conducta pudo ser cierta en los primeros momentos de uso elitista, pero cesó a medida que el consumo de pastillas se popularizó. Investigaciones españolas y europeas muestran como los consumidores de estas drogas las combinan con diversas sustancias: alcohol, tabaco, hachís y, en no pocas ocasiones, cocaína.
EFECTOS
Dan lugar a una experiencia mixta entre la estimulación y la percepción alterada, por lo que se las ha comparado con una mezcla de anfetaminas y un alucinógeno llamado mescalina. Al consumirse en forma de pastillas, su absorción en el aparato digestivo, de donde pasa al torrente sanguíneo, es más lenta que en el caso de otras vías de administración.
Efectos psicobiológicos. Cuando comenzó a derivarse al mercado negro, se planteó comercializarla con el nombre de empathy, finalmente desechado. Esa denominación refleja cuáles son sus principales efectos:Efectos fisiológicos. Los efectos más frecuentes de estas drogas son:
RIESGOS
Casi todas las drogas son presentadas en el momento de su comercialización como compuestos completamente inofensivos. Ha sido el caso del tabaco, cuyo impacto sobre la salud pública sólo recientemente se reconoce como evidencia; fue también el caso de las anfetaminas, usadas en otros tiempos por estudiantes o camioneros, y es también el caso del éxtasis, defendido por sus promotores como sustancia sin ningún tipo de riesgo. Sin embargo, la investigación aún incipiente ha permitido perfilar algunos riesgos:Riesgos psicológicos. Los más severos son:
? Crisis de ansiedad? Trastornos depresivos? Alteraciones psicóticas
Riesgos orgánicos. Se asocian al contexto en que se suele consumir el éxtasis, ambientes caldeados en los que se baila intensamente:
? Aumento severo de la temperatura corporal (hipertermia maligna)? Arritmia? Convulsiones? Insuficiencia renal? Rabdomiólisis? Coagulopatía? Hemorragias, trombosis e infartos cerebrales? Insuficiencia hepática
Se investiga actualmente la capacidad del éxtasis para provocar en humanos la neurotoxicidad detectada en animales de laboratorio, habiendo evidencias respecto a su impacto negativo sobre la memoria.El consumo de éxtasis ya se ha cobrado vidas en España. A lo largo de una década, se ha detectado la presencia de esta sustancia en, al menos, 140 fallecidos, 38 de los cuales no habían combinado esta droga con ninguna otra.
ALGUNOS DATOS
El 4,2% de los españoles de 15 a 64 años declara haber probado pastillas al menos una vez, según las conclusiones de una encuesta del Plan Nacional sobre Drogas realizada en 2001.
Las drogas de síntesis han consolidado su presencia en determinados lugares de diversión de los jóvenes españoles las noches de los fines de semana. Tras un primer momento de lanzamiento y consiguiente auge, el consumo de estas sustancias se fue estabilizando durante los años noventa. En los últimos años, sin embargo, ha descendido el consumo.
De hecho, si nos centramos en los estudiantes españoles de 14 a 18 años, los datos muestran que el consumo habitual de éxtasis cayó del 2,5% al 1,7% entre 2000 y 2002.
Como media, este colectivo de estudiantes comienza a experimentar con éxtasis a los 15,4 años.
Si crees que puedes tener problemas con las drogas contacta con nuestros psicólogos especialistas en drogas de Mataró.
A pesar de que la Depresión Mayor a la etapa infantil (a partir de los 6 años) ha sido reconocida como un trastorno psiquiátrico grave y recurrente, el hecho que las investigaciones se hayan centrado en su mayoría en niños mayores de seis años, junto con el escepticismo en cuanto a que niños tan pequeños como los preescolares pudieran experimentar una enfermedad tan compleja como la Depresión Mayor, ha fomentado que la Depresión Preescolar sea un trastorno bastante desconocido.
No obstante, y ya en el 2002, los estudios realizados desde la Psicología Infantojuvenil demostraban que la Depresión Mayor podía diagnosticarse en preescolares y que esta se daba en aproximadamente, un 1%; una cifra inferior a la prevalencia de la misma enfermedad en edades más avanzadas.
En cuanto a la expresión de este Trastorno en la etapa preescolar, el hecho que estos niños menores de 6 años no expresen su sufrimiento, el rápido ritmo de desarrollo de esta etapa que modifica la expresión del Trastorno, o el hecho de que los cuidadores y maestros continúen sin considerar la posibilidad de la existencia de una Depresión Mayor en esta franja de edad tan temprana han promovido que estos niños no reciban la atención especializada que requieren. Cuando menos, la realidad parece indicar que estamos dejando a muchos niños con esta problemática desatendidos.
No obstante, la literatura en Psicología Infantojuvenil ha encontrado cierta sintomatología específica de la Depresión Mayor en la etapa preescolar.
El periodo preescolar se caracteriza por una transición hacia un funcionamiento social más independiente en cuanto al cuidador y que, por tanto, exige por parte del niño poner en juego habilidades y competencias nuevas.
Teniendo en cuenta estos importantes cambios en el funcionamiento y en el entorno social, un preescolar que no presente emociones como la alegría y que demuestre preocupaciones por temas negativos durante el juego nos podrían estar alertando de una posible Depresión Mayor.
Así, y atendiendo a las últimas investigaciones y adelantos realizados en Psicología Infantojuvenil, podríamos decir que de forma genérica las manifestaciones clínicas de la Depresión Mayor en preescolares son las siguientes:
Humor depresivo o irritabilidad
Anhedonia o pérdida de interés por actividades placenteras (por ejemplo, pérdida de interés en juegos que antes le eran placenteras)
Carencia de motivación
Excesivo gimoteo
Mayor fluctuación anímica que los adultos, apareciendo a veces episodios de estado de ánimo normal, incluso durante el mismo día
Disminución del repertorio de interacciones sociales e iniciativa
Alteraciones del hambre (por exceso o defecto)
Alteraciones del sueño (insomnio o exceso de sueño)
Aumento o disminución de la actividad psicomotora (agitación o retraimiento psicomotora)
Fatiga, especialmente matutina, y falta de energía
Baja autoestima
Sentimientos de culpa y/o de inutilidad
Dificultades para pensar y concentrarse
Indecisión
Ideas de muerte o ideas de suicidio presentes en el juego y/o expresadas verbalmente
Quejas somáticas
Pero, ¿qué pasa si este trastorno no se detecta y no se trata?. Pues bien, según los datos que nos aporta la investigación en este campo parece que los niños que han presentado Depresión Mayor durante el periodo preescolar tienen una probabilidad cuatro veces mayor de sufrir Depresión durante los dos años siguientes que los preescolares que no lo han sufrido; hecho que hace que su detección y tratamiento adquieran especial relevancia.
En cuanto al tratamiento, y para concluir el presente artículo, los estudios nos indican que el mejor abordaje terapéutico no tiene que centrarse únicamente en el niño; como mínimo tiene que abarcar también la díada madre-hijo. Por lo tanto, la intervención familiar (modificación de actitudes, del tipo de interacción y pautas educativas) y la familia juegan un papel clave e indispensable en el tratamiento y mejora de la Depresión Mayor en preescolares. Y en cuanto a la orientación más recomendable según la investigación actual, el tratamiento de elección sería la Terapia Cognitivo-Conductual.
El constructo perfeccionismo, ciertamente posee en sí mismo una connotación claramente positiva, según la cual a nivel social entendemos que puede facilitarnos la adaptación y el desempeño en cada una de las áreas que engloban nuestras vidas (personal, familiar, social, laboral, etc.). En este sentido, algunos autores destacan que algunos componentes como la fijación de metas elevadas, el tesón para alcanzarlas, el interés productivo, el deseo de crecimiento y superación, y la necesidad de orden y organización, pueden promover la expansión de conocimientos, el establecimiento de hábitos de trabajo adecuados, un mayor esfuerzo y dedicación, y por consiguiente, una mejor ejecución en nuestras actividades cotidianas. A pesar de ello, esta característica también se concibe como una disfunción cognitiva que puede provocar un profundo impacto sobre la salud psicológica de los individuos. En esta línea, la podemos entender como el conjunto de creencias acerca de lo que las personas consideran que deben llegar a ser, y el nivel de estrictez con que intentan cumplirlo. Estas creencias además, suelen ser absolutistas, rígidas e irracionales (p.ej; no debo cometer errores, necesito ser el mejor, si no lo hago perfecto significa que no sirvo
). Según lo expuesto, es posible diferenciar entre perfeccionismo positivo o sano y perfeccionismo negativo o insano. El primer subtipo engloba o incluye a individuos que aunque acostumbran a proponerse metas elevadas y a priori difíciles de alcanzar, estas acostumbran a ser razonables y alcanzables. A pesar de tener elevadas expectativas de sí mismos y de los demás, lo cual los define como exigentes, no los hace hostiles ni extremadamente críticos. Adoptan una postura más realista, la cual facilita la aceptación y el menor impacto emocional negativo ante posibles frustraciones. Autores como Kottman resaltan que este tipo de personas utilizan su derrota para proseguir y esforzarse nuevamente. Además, no suelen poseer una perfección generalizada, sino que ésta suele manifestarse o ir encarada hacia determinadas tareas, situaciones y/o actividades. El perfeccionismo negativo o insano se caracteriza principalmente por provocar, en aquellas personas que lo poseen, reacciones intensas y perturbadores generalmente asociadas con frustración, tristeza, culpa y enojo, las cuales acostumbran a desencadenarse ante fracasos aparentemente mínimos. Como podemos entender, la interpretación que realiza la propia persona sobre la situación, y sobre los recursos personales que cree poseer para encararla, determinan el tipo y la magnitud de la respuesta que ofrecerá ante un resultado concreto. Así pues, hay que tener claro que el perfeccionismo consiste en una compleja manifestación que puede vincularse tanto a la disfunción psicológica como al funcionamiento adaptativo y normal. Debemos ser conscientes del impacto que puede suponer adoptar una postura demasiado elevada, rígida, extrema y carente de matices hacia nosotros mismos, la cual puede facilitar la aparición y perpetuación de síntomas y problemas como la ansiedad, el estrés y la depresión que a su vez, además de repercutir claramente en el área personal, tienen una influencia directa en todos los demás ámbitos de nuestra vida.
Si te sientes identificado y sientes que tu perfeccionismo te trae importantes problemas en tu vida, en la relación que tienes contigo mismo o con los demás, no dudes en contactar con nuestro equipo de psicólogos de Mataró. Te atenderemos y te daremos las herramientas para que puedas hacer frente a tus problemas causados por tus rasgos de personalidad disfuncionales.
RESILIENCIA Y BIENESTAR CÓMO POTENCIAR NUESTROS RECURSOS PERSONALES Si echamos una mirada atrás en nuestras vidas, muy posiblemente seremos capaces de identificar algún momento en el que hayamos sido capaces de sobreponernos ante un acontecimiento negativo o adverso. Así, la resiliencia se entiende como la capacidad de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas, favoreciendo la adaptación positiva y el reajuste psicológico y emocional. Es importante tener en cuenta pero, que ser resiliente no significa no sentir dolor, malestar o experimentar ciertas dificultades a la hora de hacer frente a las adversidades. Evidentemente, la muerte de un ser querido, la detección de una enfermedad grave o la vivencia de situaciones estresantes a nivel familiar o laboral, por ejemplo, son sucesos que generan un impacto muy elevado además de legítimo en nuestras vidas, produciendo sentimientos de tristeza, ansiedad, soledad, rabia, etc. A pesar de ello, por lo general, acostumbramos a ser capaces de hacer frente a esos sucesos; reinventándonos, encarando el futuro con optimismo y reencontrando el sentido para seguir luchando por nuestros objetivos vitales. De esta forma pues, debemos tener en cuenta que uno de los componentes clave de la resiliencia, es en sí mismo, el malestar que producen los obstáculos que afectan nuestro estado emocional. Sin embargo, en algunas ocasiones parece que no conseguimos lograr salir del malestar emocional provocado por estas circunstancias, quedándonos estancados en pensamientos y sentimientos perturbadores. Por ello, a continuación se exponen algunas de las estrategias que podemos utilizar para potenciar nuestros recursos personales, cuya combinación puede potenciar y contribuir a desarrollar la resiliencia: – Rememorar episodios de superación: Revisar situaciones en las que hayamos sido capaces de gestionar y positivizar nuestro malestar puede ser un factor clave para encarar los acontecimientos adversos actuales. Aunque ciertamente cada circunstancia es distinta, existen componentes comunes que debemos tener presentes. Preguntas como ¿qué estrategias he utilizado para hacer frente a eventos estresantes? o ¿qué me ha ayudado a sentirme más esperanzado/a respecto a mi futuro? Pueden ayudar a descubrir algunas respuestas útiles para enfrentarnos de forma efectiva a ciertos acontecimientos. – Emplear la introspección: Aunque puede resultar incómodo, llevar la mirada hacia el interior de nosotros mismos puede favorecer la identificación prematura de ciertos pensamientos y sensaciones negativas que precipitan la llegada de malestar emocional. Así, tanto al explorar antiguos episodios como a la hora de hacer frente a eventos actuales, conviene identificar qué estamos sintiendo o pensando en ese momento, y dónde lo estamos experimentando. – Plantear objetivos realistas y alcanzables: Marcarnos metas concretas, específicas y temporales puede ser de gran ayuda para mantener la atención en el presente y concienciarnos de que nuestra vida posee un sentido concreto por el cual debemos seguir luchando. Además, los objetivos deben ser optimistas, es decir, que su consecución lleve en sí misma una mejora en nuestro estado de ánimo. – Adoptar una actitud flexible y tolerante: Debemos aceptar que habrá obstáculos, y junto a esto permitirnos experimentar ciertas emociones que, aunque en un primer momento nos resultarán desagradables, estas forman parte del proceso de aceptación y superación. Junto a esto, debemos permitirnos equivocarnos y reconocer que el malestar es en sí aprendizaje. – Mantener y establecer relaciones: Es importante que no abandonemos y nos mantengamos activos a nivel social. Nuestras relaciones personales pueden proporcionarnos el apoyo que no nos estamos permitiendo darnos a nosotros mismos, por lo que debemos intentar continuar cerca de ellas aunque prefiramos apartarnos y desvincularnos. Además de estas, existen muchas otras estrategias que pueden resultar de mucha utilidad para potenciar la resiliencia. Casi todas ellas pero, buscan favorecer la utilización de recursos personales escondidos tras el malestar que generan los diferentes acontecimientos. Si deseas recibir una atención específica sobre alguno de estos temas, no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo de psicólogos en Mataró, te ayudaremos.
El TDAH (o Trastorno con Déficit de Atención y Hiperactividad) es un trastorno del neurodesarrollo y, por lo tanto, de base biológica; sin embargo, con un tratamiento especializado y la colaboración de la familia (entorno cercano) y de la escuela, podemos ayudar a estos niños a desarrollarse con el TDAH y no a pesar de él.
¿QUÉ ACTITUDES PODEMOS TOMAR COMO PADRES?: AFRONTAR EL PROBLEMA DE FORMA EFECTIVA
Evitar la culpa: todos deseamos y proyectamos la idea de los hijos que nos gustaría tener; que no tuvieran que encontrarse con dificultades que les afecten de ningún modo. Sin embargo, cuando aparece un diagnóstico de una enfermedad o trastorno con base genética, aparece también en muchas ocasiones el sentimiento de culpa.
Aunque somos conscientes de lo sencillo que es valorar y relativizar los problemas cuando no son los nuestros, la culpa no nos va a ayudar en nuestro papel de padres; al contrario, generará un clima emocional negativo que afectará a toda la familia y sólo podremos ver las limitaciones de nuestro/a hijo/a, en lugar de todas sus potencialidades.
En lugar de anclarnos en lo que no es o no podrá ser, es más constructivo pensar en lo que es, en lo que sí que puede hacer nuestro/a hijo/a y cómo esas capacidades le pueden ayudar con sus handicaps.
Pensar a corto plazo y de forma positiva: aunque nuestro ritmo de vida a veces no nos permita estar cargados de la paciencia necesaria para tomarnos el tiempo que necesita el niño y adaptarnos a sus ritmos, para un/a niño/a con TDAH es muy importante que le demos la oportunidad de volver a empezar cada día. Que hoy o hasta ahora tarde más de lo convenido en vestirse para ir al colegio no quiere decir que no podamos ayudarlo a gestionar el tiempo de forma más efectiva con el tiempo; que un día se olvide un libro que necesitaba para clase no tira por la borda las veces que se ha acordado de llevar el material.
Hay que tener en cuenta que estos niños no funcionan a largo plazo; al contrario. Por eso, arrastrar castigos y enfados por los problemas de funcionamiento en el día a día no solo va a crear un clima emocional negativo en la familia, también resultará muy frustrante para el niño porque sentirá que nunca podrá hacerlo lo suficientemente bien. Esos castigos y enfados duraderos en tiempo solo conseguirán impactar en su autoestima de forma negativa y, por tanto, la conducta empeorará. Por ello, es importante saber cómo aplicar las consecuencias a una conducta no deseable para que estas consecuencias tengan efecto y den paso a conductas deseables.
Potenciar la individualidad de nuestro/a hijo/a: que un niño/a esté diagnosticado de TDAH no debería definirlo. Nuestro hijo es mucho más que esa etiqueta diagnóstica, tiene un ambiente y una personalidad que modulan la expresión de ese trastorno, lo cual es una buena noticia ya que implica que hay mucho por hacer por él/ella y por mejorar su funcionamiento cotidiano.
Por otra parte, debemos ser conscientes de que cuando esperamos un/a hijo/a generamos expectativas de cómo será, que podrá llegar a hacer. Cuando hay algún tipo de problema de carácter médico o psicológico estos deseos que habíamos proyectado sobre nuestro hijo se rompen y hay que ser cautelosos de no transmitir a nuestro hijo nuestra frustración. Lo constructivo sería poder dejar de lado esos deseos irracionales y ver a nuestro hijo por lo que es y lo que puede hacer y tener en cuenta que, aunque a nosotros nos hubiese encantado que realizara actividades más sosegadas, nuestro hijo va a tener sus propias necesidades tanto por el trastorno, como por su personalidad y, disfrutará y se desarrollará en actividades que requieran más movimiento y menos atención.
La realidad es que nuestro hijo es único y lo mejor que podemos hacer es apoyarlo y quererlo por lo que es y no por lo que nos hubiera gustado que fuera. Esa actitud revertirá en una autoestima y autoimagen positivas del niño, lo que le ayudará a tener una base emocional sólida para afrontar las dificultades del día a día derivadas del trastorno.
Entender qué es el TDAH: entender el trastorno es fundamental para poder ayudar a nuestro hijo y gestionar mejor tanto el aspecto emocional (el nuestro y el de él/ella), como sus conductas y potencialidades a nivel cognitivo. Para ello, podemos informarnos sobre grupos psicoeducativos, grupos de apoyo y la orientación de los profesionales especialistas que atiendan a nuestro/a hijo/a.
Buscar soporte: ser padres no es una tarea fácil, nuestros hijos no vienen con un libro de instrucciones bajo el brazo; si además nuestro hijo presenta algún tipo de condición que hace que su educación sea más compleja, es positivo permitirnos pedir ayuda:
Hablar con el tutor/a y psicopedagogo/a de la escuela. Con los psicólogo/s y psiquiatra que atiendan a nuestro/a hijo/a. Visitar al pediatra para conocer su opinión y asesorarnos. Asesorarse con un Trabajador Social sobre los recursos y ayudas a los que tiene acceso nuestro/a hijo/a. Hablar con el resto de familiares del entorno inmediato del niño/a: hermanos, otros cuidadores
Seguir las recomendaciones e indicaciones de los especialistas que atienden a nuestro/a hijo/a (siempre teniendo en cuenta que la decisión última es nuestra como tutores).
Actualmente, y desde hace cierto tiempo, nos encontramos sufriendo de forma constante cambios bruscos en nuestro clima, traducido en una disminución y/o aumento de la intensidad y frecuencia de las diferentes condiciones meteorológicas y especialmente de la temperatura. Esto repercute directamente en nuestro estado de ánimo.
Las condiciones climáticas y especialmente la luz ejercen una gran influencia en nuestro estado psicológico y emocional. Tanto es así, que ciertos trastornos psicológicos parecen mejorar o empeorar según la época del año en la que se sitúen. Así, los principales síntomas son aumento del cansancio, dificultades de concentración y para conciliar el sueño y disminución del estado de ánimo. Por ejemplo, en el Trastorno Bipolar, se ha comprobado que existe un patrón estacional, es decir, hay una mayor presencia de episodios depresivos en invierno, y en verano, en cambio, predomina la sintomatología relacionada con la manía y euforia.
A pesar de lo expuesto, no es necesario sufrir una enfermedad mental para percatarnos de la influencia que el clima tiene en nosotros. Las estaciones que poseen más horas de luz, como son la primavera y el verano, favorecen la exaltación del estado de ánimo, y aquellas con menor presencia de luz (otoño e invierno), parecen asociarse a una disminución del estado anímico favoreciendo la aparición de síntomas depresivos como la apatía, tristeza, pérdida de energía o cansancio, etc. Aunque existen muchas teorías acerca de por qué se producen estas variaciones en nuestro estado emocional en función de la estación, la mayoría coinciden en que están desencadenados por una respuesta del cerebro a la disminución de la cantidad de luz, y la relación de esto con ciertas hormonas encargadas de la regulación de los ciclos sueño-vigilia, como son la seratonina y la melatonina.
Ambas hormonas son segregadas de forma automática. La primera de ellas aumenta su presencia y segregación cuando nos encontramos expuestos a la luz solar, y se asocia principalmente a bienestar psicológico en términos de aumento de la sensación de bienestar y deseo sexual. Por otro lado, la secreción de melatonina aparece sobre todo por la tarde y durante la noche, es decir, cuando disminuye la luz solar, regulando principalmente el ciclo de sueño. De esta forma, cuando las horas de oscuridad son más predominantes (invierno y otoño), puede existir un aumento considerable de los niveles de melatonina y una disminución de serotonina, produciendo con condiciones biológicas que favorecen un bajo estado de ánimo con síntomas como tristeza, fatiga o apatía.
Aun así, es importante tener en cuenta que la afectación de las diferentes estaciones a nuestro estado psicológico es diferente en cada uno de nosotros, viéndose mediado por variables familiares (historia familiar), ambientales (entorno) y personales (p.ej: experiencias).
En este sentido, aunque nos encontremos en un periodo de mayor cantidad de luz, el aumento de la temperatura unido a factores de estrés como problemas laborales, sociales o familiares favorecen que aparezcan ciertos síntomas como ansiedad, irritabilidad, o agresividad, pudiendo traducirse en trastornos específicos como Trastornos de Ansiedad o Trastornos de Conducta, los cuales pueden requerir una intervención a nivel psiquiátrico además de psicológico. Por ello, debemos tener en cuenta que en los distintos problemas cotidianos aparecen inmiscuidas múltiples variables a considerar para afrontar de manera adecuada las diferentes situaciones.
Nuestro equipo de psicólogos, situado en Mataró, te facilitará los recursos y las herramientas necesarios para hacer frente a estas u otras dificultades que consideres importantes. En caso de querer más información, no dudes en contactar con nosotros.
