Habilidades de conversación para gente tímida

HABILIDADES CONVERSACIONALES Se refiere a la capacidad de iniciar y mantener conversaciones informales con otras personas. Un repertorio conversacional efectivo no sólo permite a la persona salir airoso en las interacciones informales, sino que además es un precursor probable del desarrollo de relaciones duraderas, dado que la formación de relaciones duraderas requiere, en primer lugar, que el individuo interactúe satisfactoriamente con los demás durante una conversación.
 A diferencia de otros tipos de habilidades sociales que sirven para propósitos relativamente limitados (como la oposición asertiva –p.e. resistir insistencias de un vendedor, devolver objeto defectuoso, etc– o las habilidades para entrevistas de trabajo), la competencia conversacional es necesaria en un amplio abanico de situaciones interpersonales cotidianas.
 Al enseñar habilidades conversacionales, se ayuda a aprender nuevas conductas verbales, no verbales y de estilo que se han de utilizar al conversar con otros.
El entrenamiento se dirige a instaurar aquellas competencias conductuales que permitan alcanzar el objetivo de conocer a otros y conversar con ellos de un modo efectivo; así como incrementar el propio valor de reforzamiento de la persona ante los demás, de modo que éstos le consideren como un agente de refuerzo social y estén más predispuestos a la reciprocidad o a mantener interacciones con ella.
 
Componentes Verbales de la Habilidad Conversacional:  –        Uso de preguntas conversacionales: Una pregunta conversacional puede definirse como cualquier pregunta formulada por la persona que da lugar a  alguna información por parte del interlocutor; es decir, son preguntas dirigidas al interlocutor con objeto de obtener información sobre él.
Pueden ser a veces peticiones directas de información (tales como “¿A qué escuela vas o en qué trabajas?”, “¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?”, “¿Has ido alguna vez de pesca?”, “¿Te gusta el cine?” ), o preguntas indirectas o frases efectivas para suscitar información por parte del interlocutor aunque no se formulen directamente (tales como “Cuéntame más acerca de eso”, “¿Sí, en serio?”, “De modo que estás en la Universidad”). Lo fundamental de una pregunta conversacional es que hace que el interlocutor revele información.  –        Informaciones personales (comentarios “autorreveladores”): Verbalización de enunciados que transmiten información acerca de uno mismo, como los intereses, las actividades, las aficiones, preferencias u opiniones, y el pasado de la persona. Por tanto, permite a la otra persona conocerle un poco mejor. P.e. “Me gusta hacer esquí acuático en verano”, “Provengo de una familia numerosa”, “Mi programa de televisión favorito es ….”, o “Detesto esta prueba”. Aunque este componente se denomine “autorrevelación”, el término no implica la revelación de información muy personal, de sentimientos íntimos o de secretos del individuo. De hecho, revelar información íntima en una conversación con una persona relativamente desconocida seguramente se considera poco deseable y socialmente inhábil, puesto que puede llegar a molestar al interlocutor. El proceso de contar a los demás aspectos personales suele ser gradual y recíproco.
 –        Uso de comentarios reforzantes o de cumplido: Los comentarios de refuerzo (cumplidos) o feedback conversacional positivo (expresiones de reconocimiento y atención) pueden definirse como verbalizaciones que suponen un halago para el interlocutor o que refuerzan su discurso al transmitir que uno aprueba, está de acuerdo, o comprende lo que se acaba de decir. Por una parte, los cumplidos son expresiones corteses y agradables para el interlocutor (por ejemplo: “Me encanta hablar contigo”, “Debes ser muy bueno jugando al tenis”, “Se te ve muy entendido en ese tema”, etc.). Por otra parte, el feedback (o retroalimentación) conversacional positivo se refiere a comentarios, expresiones o preguntas intercaladas en la conversación para mostrar interés, atención o algún tipo de reacción a lo que el interlocutor dice (por ejemplo: “Eso es muy interesante”; u otras frases menos directas pero que también sirven para transmitir el interés del que escucha por la conversación, reforzando el discurso del que habla, como “Sí, ya…”, “Hmm”, “¡Estupendo!”, etc.).
  Estrategias útiles para empezar y mantener una conversación:  –        Mirar a la persona con la cual quieres hablar. Importancia del contacto visual (mirar a los ojos, con relativa frecuencia), sonrisas, …
–        Decir algo de tí mismo (p.e. algo que te guste, o alguna opinión personal) –        Preguntar a la otra persona sobre algo que le guste o que opine–        Hacer un comentario positivo sobre lo que la otra persona ha dicho –        Hablar de cosas en común, actividades, aficiones… –        Importancia del uso de las preguntas, pero que no parezca un interrogatorio, se han de hacer preguntas pero intercalando comentarios, opiniones, etc. –        Intercalar la expresión de opiniones con la petición de la opinión del otro.–        Intentar compartir un tiempo de habla más o menos similar, es decir, evitar el hablar excesivamente o demasiado poco, intercalando los tiempos o duración de habla de cada uno. –        Importancia de la “escucha activa”: no sólo es importante escuchar, sino hacerlo saber a la otra persona que se le está escuchando y siguiendo. Esto es lo que se llama retroalimentación, de manera que la otra persona sabe si le estamos escuchando y siguiendo sus comentarios, si le entendemos, si estamos de acuerdo o no con lo que dice… Se puede hacer con componentes no verbales que manifiestan atención (mirada, postura, asentir con la cabeza, sonidos vocales de seguimiento) o con afirmaciones verbales (por ejemplo, “Estoy de acuerdo con lo que dices”, “Sí, sí, te escucho, te entiendo…”).–        Importancia del “empatizar” (ponerse en el lugar del otro), introduciendo comentarios de comprensión de cómo se sentiría, por ejemplo, la otra persona en una situación dada que esté comentando. –        Incluir la expresión de sentimientos o emociones, cuando sea conveniente.–        Aceptar o estar parcialmente de acuerdo con una crítica o con una opinión diferente, intentando acercar posicionamientos. –        Tener en cuenta siempre el tipo de situación en la que se da la conversación (momento, lugar, acontecimientos…), adecuando a las circunstancias el contenido (lo que se dice) y el tono emocional (tono y volumen de la voz, expresión facial, actitud cordial, alegre, comprensiva, seria, etc…).