Distorsiones cognitivas: Características y repercusión

Distorsiones cognitivas: Características y repercusión

A lo largo de nuestras vidas, y desde que nacemos, contribuimos directamente a la construcción de las diferentes realidades que nos rodean. Es decir, en base a nuestra cultura, educación y principalmente a nuestras experiencias previas, conformamos un estilo de pensamiento y unos esquemas que nos harán interpretar el mundo de una forma determinada, la cual tenderemos a considerar que es objetiva y válida. Por desgracia, las distorsiones cognitivas ocupan un lugar muy destacado en nuestro día a día. Estas pueden entenderse como errores de interpretación en el procesamiento de la información o creencias que provocan una perturbación emocional, siendo de esta forma, desadaptativas. Así, a la hora de dotar de significado una situación en concreto, se activan los esquemas que anteriormente se han mencionado, los cuales en ocasiones, poseen un carácter irracional que nos llevará a interpretar la realidad de una forma distorsionada y poco objetiva, lo cual derivará en malestar emocional. Según lo explicado pues, no son los acontecimientos en sí mismos los encargados de provocarnos diferentes sentimientos, sino que es la interpretación que realizamos de estos lo que hace que experimentemos una emoción u otra. Y además este circuito situación – pensamiento – emoción influirá directamente en la realización de una conducta u otra. Por ejemplo, si un amigo/amiga hace tiempo que no nos llama, podríamos pensar “no quiere saber nada de mí”, sentirnos tristes y, consecuentemente, no llamarlo/a y aislarnos. Estas distorsiones, a nivel general, se caracterizan por expresarse a menudo mediante imperativos categóricos (p.ej; debería, tendría que, debo…), poseer una connotación dramática o catastrofista, ser rígidas y vivenciarse como espontáneas. Algunos ejemplos son los siguientes: –          Pensamiento dicotómico: Consiste en adoptar un punto de vista sin matices, es decir “blanco/negro” o “verdadero/falso”. Se tiende a ignorar el continuo existente entre las polaridades, utilizando palabras como nunca, siempre, jamás, todo o nada. –          Abstracción selectiva: También llamada “visión de túnel”, se trata de atender únicamente a uno o unos detalles concretos de una situación específica, ignorando otros datos que pueden resultar más importantes y que se corresponden con la misma situación.    –          Sobregeneralización: A partir de un suceso específico, extraemos una conclusión personalizada “válida” para explicar todo lo demás. Son juicios muy extremistas con predicciones surgidas a partir de acontecimientos aislados. Posibles ejemplos serían “si ha ocurrido una vez, ocurrirá siempre” o “si una persona me hizo daño, todas las personas son malas”. –          Lectura de pensamiento: Este fenómeno consiste en presuponer o tratar de adivinar las cogniciones, actitudes o intenciones de los demás. Un ejemplo sería “si me miran es porque estoy haciendo el ridículo”. Existen muchos otros tipos de distorsión, los cuales nos caracterizan en mayor o menor grado. Uno de los componentes clave, es el carácter negativo que poseen todas ellas. En este sentido, buscamos confirmar hipótesis que difícilmente van a comportarnos un mayor bienestar, produciéndonos totalmente lo contrario, que entremos en una dinámica de negatividad y pesimismo respecto al mundo y nosotros mismos. Así pues, debemos tener claro que estos sesgos, aparte de habituales, son totalmente normales, pero es importante ser capaces de identificarlos y reconocer la importancia y necesidad de considerar otras alternativas, las cuales influirán directamente, tal y como hemos visto, en cómo nos sentimos y actuamos. Cada uno de nosotros continuamente aplica y pone a prueba múltiples pensamientos en cada situación. Algunos de ellos pueden suponer una limitación importante en nuestra vida. Si crees que este es tu caso, o simplemente deseas ampliar la información que posees al respecto, ponte en contacto con nuestro centro de psicología en Mataró, te ayudaremos.