Esquizofrenia: síntomas positivos y síntomas negativos

La esquizofrenia es un trastorno mental grave, complejo y crónico, que afecta aproximadamente al 1% de la población, y el cual genera, entre otros síntomas, una interpretación alterada de la realidad. Junto a esto, se considera grave al repercutir de manera clara y significativa en el funcionamiento de la persona. En cuanto a su etiología, se considera multifactorial, entrando en juego causas tanto orgánicas o genéticas, como ambientales o contextuales. Como categoría diagnóstica, es de las que ha generado más interés en la comunidad científica. 

 

Para su diagnóstico, se requiere la presencia de delirios, alucinaciones, discurso y comportamiento desorganizados, y síntomas negativos, durante un periodo mínimo de un mes (fase activa de la enfermedad). Además, debe haber signos continuos del trastorno durante un periodo de seis meses, que pueden incluir síntomas denominados premórbidos o prodrómicos donde las características de la problemática se pueden manifestar únicamente por síntomas negativos o por los demás síntomas comentados pero de forma atenuada. Pero entonces, ¿en qué consisten los síntomas positivos y negativos de la esquizofrenia?

 

  • Síntomas positivos: Son aquellos que se consideran una exacerbación de las funciones normales y habituales de la persona. En este sentido se consideraria, que algo que no estaba presente, se añade como característica. Aquí se incluirían las alucinaciones, los delirios o el comportamiento desorganizado. Aunque pueden sorprender, en ocasiones pueden atenuarse hasta el punto de no ser notorios, especialmente con el tratamiento psicofarmacológico (antipsicóticos).

 

  • Síntomas negativos: Son el conjunto de signos y síntomas que provocan una disminución de las capacidades habituales, y las cuales ya existían en el repertorio de la persona. Existe consenso en considerar el embotamiento afectivo y la alogia como aquellos más característicos, aunque se incluyen también la abulia, la expresión emocional disminuida, la desvinculación social, o incluso en algunos manuales, el deterioro cognitivo. 

 

Así pues, podemos diferenciar síntomas por exceso (positivos), y síntomas por defecto (negativos). Debemos tener claro, que no por el hecho de experimentar una alucinación, o de poseer una creencia firme sobre algo, se tenga un trastorno psicótico o esquizofrenia. Esta categoría se reserva para aquellos casos en que se cumple con un conjunto de características, y las cuales además provocan una alteración en el funcionamiento y/o malestar significativo en la persona o en los demás. 

El tratamiento debe incluir un acompañamiento farmacológico junto con una intervención psicosocial, la cual incluya al propio paciente, y a sus familiares. La comprensión de la enfermedad, y el dotar de estrategias para el control de síntomas se consideran elementos claves. La Terapia Cognitivo-Conductual ha obtenido resultados muy prometedores para esta patología, aunque también las intervenciones que se focalizan en la rehabilitación cognitiva, donde la neuropsicología jugaría un papel esencial. Si deseas obtener más información, consulta o llama a nuestro centro, situado en Mataró. Te ofreceremos toda la ayuda que necesites.