Cuando nos preguntan por problemas o trastornos psicológicos, es habitual que nos vengan a la cabeza alteraciones que implican estar consciente, despierto. Seguramente ahora nos puedan venir algunos ejemplos. A pesar de ello, no solamente se producen en un estado de vigília, sino que también pueden presentarse durante la noche, o mejor dicho, durante el sueño. Éste, a pesar de ser un fenómeno complejo, ha reflejado que existen una serie de alteraciones que se producen exclusivamente cuando dormimos, y que éstas pueden ser derivadas de otros problemas emocionales y/o médicos, o de naturaleza primaria, es decir, sin poder asociarlo o relacionarlo con ninguna otra afección. 

En relación a lo último expuesto, existen múltiples situaciones que pueden hacer que nuestro sueño se vea perturbado; entre ellos, los problemas laborales, familiares y sociales constituyen los grupos más amplios. Dentro de ellos podríamos especificar muchas situaciones, como cambios de turno, malestar con nuestra pareja, la pérdida de un ser querido, la entrega de un proyecto importante… Todo esto se traduce en malestar, el cual se puede exteriorizar con diferentes síntomas como ansiedad, depresión, o lo que aquí nos incumbe, problemas de sueño. Así pues, específicamente en esta amplia categoria, vamos a diferenciar dos problemáticas, que aunque se tienden a concebir dentro de la misma entidad, son dos alteraciones independientes con características individuales. Para ello podemos establecer diferentes aspectos a tener en cuenta:

  • Ciclo del sueño: Las pesadillas ocurren mayoritariamente en la fase REM de nuestro sueño, es decir, en la última fase del sueño donde aparece un EEG desincronizado, ondas parecidas a la vigilia y atonía muscular. En cambio, los terrores nocturnos suelen acontecer dentro de la fase más profunda del sueño, el sueño no REM o de ondas lentas. Éste englobaria las fases 3 y 4 del sueño. 

  • Activación: En el caso de las pesadillas, existe una activación leve o moderada, mientras que en los terrores nocturnos suele ser intensa, parecida a los síntomas de un ataque de pánico en el que aparecen diferentes síntomas de ansiedad. 

  • Despertar y recuerdo: En las pesadillas la persona despierta completamente y puede recordar gran parte del contenido del episodio, a diferencia de los terrores, donde el despertar es incompleto, y existe amnesia para lo acontecido. Esto tiene mucho sentido si tenemos en cuenta la fase del sueño. En REM aparecen signos parecidos a la vigília, y en no REM estamos en un estado de profunda dormición. 

 

Éstas serían las principales características de ambas alteraciones, las cuales pueden ayudarnos a diferenciarlas a nivel general. Enlazándolo con lo primero expuesto, ambos problemas pueden aparecer con o sin causa asociada, y tanto en la infancia como en la edad adulta. Si deseas recibir más información al respecto, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo de psicólogos, en Mataró. Te proporcionaremos toda la ayuda que necesites. 

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