El 21 de septiembre se reconoce como el día mundial de la Enfermedad de Alzheimer, una patología descrita por primera vez en el año 1906 por Alois Alzheimer, y la cual afecta aproximadamente a unas 800.000 personas en España. Se estima que unos 50 millones de personas sufren demencia a nivel mundial, y que de éstas, dos de cada tres casos son diagnosticados de Alzheimer. Además, a medida que aumenta el conocimiento y se refinan las medidas para su diagnóstico y tratamiento, su aparición y detección va en aumento año a año. Todo ello le confiere una importancia especial y significativa. 

 

Se trata de una enfermedad neurodegenerativa que conduce, de un modo lento y progresivo, a una situación neurovegetativa que precipita la muerte de la persona. Se caracteriza, inicialmente, por una gran dificultad para aprender nueva información (amnesia anterógrada), y a medida que las lesiones neuroanatómicas avanzan, se presenta una dificultad para recordar información del pasado (amnesia retrógrada). Además de las dificultades de memoria, aparecen otros déficits asociados a la denominación, capacidad de planificar, razonamiento y toma de decisiones. Junto a estos, más cognitivo, pueden aparecer otros síntomas como cambios afectivos (irritabilidad, labilidad emocional, depresión, ansiedad…), que pueden presentarse de forma temprana, y alteraciones del pensamiento y psicomotoras (p.ej., deshinibición, deambular, agresividad…), que suelen ser más típicas de fases moderadas y graves. 

 

Actualmente sabemos que no está asociada a una única causa, y que menos del 5% de casos tienen un origen vinculado a un gen específico. Así, su aparición podría explicarse por la interacción de diferentes factores: genéticos, de riesgo individual y no modificables (edad o antecedentes familiares), vinculados a la vulnerabilidad de la persona (riesgo vascular, traumatismos…), el estilo de vida (el tabaco, el consumo de alcohol…) y ambientales (p.ej., exposición a tóxicos). Su combinación sería la que precipitaría la aparición de un proceso neuropatológico progresivo. 

 

Debemos tomar conciencia de su importancia, no solo por su alto nivel de incidencia, sino por las limitaciones que genera en la persona que lo sufre, y en su entorno más cercano. Especialidades como la neuropsicología ayudan cada vez más a comprender e intervenir sobre esta y otras muchas problemáticas. En el Gabinet Psicològic Mataró, encontrarás a profesionales formados en esta, y en otras muchas ramas de la psicología. Si deseas obtener más información, ponte en contacto con nosotros.