Pautas para padres con niños con TDAH

Pautas para padres con niños con TDAH

Para el niño. Métodos personales útiles
 • Pide que te repitan las instrucciones.
• Anota en una libreta aquello que necesites recordar, cada tema en distintas secciones y lleva siempre la libreta contigo.
• Escribe notas recordatorias y colócalas en lugares visibles (frigorífico, espejo, armario).
• Crea una rutina diaria y utiliza alarmas (despertador, móvil).
• Elabora una lista con lo que necesitas hacer.
• Elabora un calendario para realizar las tareas.
• Divide las tareas en pequeños grupos.
• Fija una fecha o una hora límite para cada tarea.
• Asegúrate de que las terminas.
• Trabaja en un lugar silencioso.
• No hagas varias cosas a la vez.
• Cuando trabajes, haz pequeños descansos.
• Haz ejercicio, sigue una dieta equilibrada, duerme suficientes horas.

Para los padres. Normas de conducta a seguir
• Prestar atención al niño escuchándole y hablándole con paciencia, comprendiendo
su patrón de conducta y explicándole los planes para ayudarle.
• Que el niño no vea discordancias entre los padres respecto a las pautas de actuación.
• No actuar con él de forma excesivamente permisiva. Es conveniente que le proporcionen  pocas normas de conducta pero que éstas sean claras y coherentes. Un ambiente sin una normativa clara aumenta la ansiedad y confusión del niño. Utilizar el “no” cuando el niño pida o exija cosas poco razonables y explicar el porqué de forma precisa y razonada.
• Utilizar los intereses del niño y emplearlos como motivación para ayudarle a aprender
de forma más eficaz. Por ejemplo: “cuando terminemos esta tarea puedes jugar con la videoconsola”.
• Aumentar su autoestima y confianza en sí mismo, ponderando sus éxitos por
modestos que sean, no resaltando sus fracasos o afeando su conducta de forma
reiterada.
• Mantener en casa unas normas de vida, consensuadas previamente por los padres. Por ejemplo: mantener si es posible el horario de actividades diarias (baño, comidas, tareas).
• Evitar estímulos de alta intensidad (ruidos, luces, gritos). El niño responderá de forma exagerada a estos estímulos, gritos u órdenes fuertes.
• Comunicar al niño con suficiente antelación cualquier posible cambio en la dinámica del hogar de manera que pueda adaptarse a ella.
• Hacerle partícipe de las tareas domésticas que pueda realizar según sus capacidades y alabarle cuando intente actuar por sí mismo.
• Comentar tranquilamente con él sus malas actuaciones y errores, explicándole que es
necesario evitar las prisas y pensar antes de actuar. Es bueno que piense en alternativas a sus equivocaciones para no repetirlas.
• Diferenciar entre las conductas voluntarias y las involuntarias. Los castigos aplicados a las acciones voluntarias deberían ser consecuencias lógicas de sus actos.
• Situar al niño mientras hace los deberes en un lugar próximo al suyo para mantener contacto visual y más supervisión. Evitar estímulos que les distraigan (ventana, mesa desordenada, juguetes, etc).
• Es conveniente dar órdenes claras y concisas, acompañando estas órdenes de
contacto ocular y si es necesario haciéndoselas repetir al niño en voz alta.
• Resaltar el éxito y no el fracaso. Motivación constante. Use lenguaje positivo usando frases como “tú puedes hacerlo”, “!qué bien lo has hecho!”.
• Controlar la «intendencia escolar» antes de ir al colegio como si fuera una asignatura más (agenda, libros, lápices, etc).
• Procurar fraccionar las tareas y deberes a realizar en casa, utilizando tiempos más cortos. Las tareas largas deben dividirse en partes.
• Recordar también que alguno de estos niños presentan un “odio a leer”. Organizar
la lectura de manera que se motive al niño.
• Evitar llamadas de atención en público. Comentar su comportamiento en privado.
• Tener en cuenta que su comportamiento empeora en ciertas situaciones con menor control (cumpleaños, reuniones familiares, etc).
• Las actividades extraescolares son importantes para estos niños, siempre que
les gusten y que sirvan para mejorar su autoestima.
• Mantener entrevistas personales con el profesor/a cada cierto tiempo, supervisando
en casa el trabajo escolar del niño.
• En resumen, convertir el entorno familiar en un ambiente favorecedor para el niño
• Utilizar como castigo “la ausencia de con TDAH y no en un ambiente hostil. premio”. Evitar castigos físicos o muy prolongados, suelen ser contraproducentes y
de escasa eficacia.
• Cuando haga algo bien, reforzarlo con una sonrisa o una palabra de elogio. El refuerzo positivo con un sistema de “puntos” puede ser muy beneficioso.
• Ante la hiperactividad motriz, permitirle la posibilidad de moverse en situaciones tales
 como: tiempo de comidas, deberes, etc.