Redes sociales y autoestima

Actualmente, y desde hace un tiempo más o menos breve, nos encontramos inmersos en un mundo en constante evolución, donde la proliferación de la tecnología forma parte de nuestro día a día. Los avances tecnológicos y especialmente, de aquellas plataformas dedicadas de forma exclusiva a la interacción social (redes sociales), representan uno de los puntos más álgidos de este progreso. Esto, como a continuación veremos, tiene una clara repercusión en nuestra calidad de vida.
En este sentido, la utilización de estos recursos posee efectos claramente positivos, aunque también puede repercutir negativamente, atentando contra nuestra autoestima y nuestro bienestar psicológico. Así, por un lado, facilita la creación y mantenimiento de vínculos, la interacción y contacto inmediatos, el conocimiento y acceso a información personal de manera más o menos extensa permitiéndonos compartir aficiones y gustos e identificarnos con una persona o grupo en concreto. Además, en ocasiones promueve la mejora de ciertas habilidades sociales, generando sentimientos de autoeficacia y aumentando la confianza en las relaciones. Junto a esto, permite estar en contacto continuo con la actualidad, y compartir opiniones, ideas, creencias e incluso sentimientos.
Por otro lado, pero, las redes sociales, y principalmente su uso inadecuado, muestra otra cara de la moneda, conllevando además importantes repercusiones negativas. En este sentido, en muchas ocasiones se utilizan para reflejar una vida poco realista, o mejor dicho, una falsa realidad. Es decir, se aprovecha para publicar y destacar un aspecto o aspectos concretos, especialmente “positivos”, enmascarando otros quizás menos atractivos a nivel social, pero igual o más significativos. Este dato está estrechamente relacionado con la comparación; buscamos ofrecer nuestra mejor cara y para ello nos fijamos y comparamos para determinar qué detalles, elementos, entornos, o complementos pueden favorecer y ampliar la aprobación y aceptación social. Esto tiene una clara repercusión en nuestro estado de ánimo, y principalmente en la autoestima, aumentando el nivel de autoexigencia y generando falsas creencias y distorsiones en la autoimagen y el autoconcepto. Junto a esto, también debemos destacar la utilización de falsas identidades, lo cual puede tener diferentes finalidades: una puede ser la conservación del anonimato, pero en otras ocasiones se utiliza para esconder ciertas características personales, o incluso con el objetivo de manipular o engañar. En esta línea, las plataformas ayudan a ocultar dificultades o problemas sociales, permitiéndonos mostrar unas habilidades que quizás no poseemos. Esto, aunque en ocasiones puede ser positivo, contribuye al retraimiento y a la inactividad social real, y favorece la dependencia.
Por todo ello, la mala utilización de estos potentes recursos tecnológicos puede ser el punto de partida o el factor de mantenimiento de diferentes problemas psicológicos. Entre ellos, y muchos relacionados con los déficits de autoestima, pueden encontrarse trastornos de la alimentación, trastornos del estado de ánimo y especialmente de ansiedad, adicciones, y por supuesto, y como ya hemos ido remarcando, la importancia de los déficits en habilidades sociales. Tendemos a pensar que estos pueden aparecer únicamente en adolescentes, y aunque suponen una muestra especialmente significativa por la cantidad de jóvenes que lo utilizan, también debemos tener presente el amplio uso existente de las redes sociales por parte de los adultos. Así pues, los problemas pueden aparecer en cualquier etapa del ciclo vital.
Finalmente pues, debemos considerar este tema como crucial y especialmente relevante, ya que forma parte de nuestro día a día. El uso adecuado, responsable y limitado junto al conocimiento de algunas de las trampas que esconden estas plataformas, debe formar parte de manera constante cuando nos conectemos e introduzcamos en la red. Además, es importante prestar atención a las leves señales que nos indiquen que quizás estamos o están utilizándolo inadecuadamente, fijándonos principalmente en la repercusión personal y social.
Como hemos indicado, las redes sociales pueden originar y mantener ciertos desajustes psicológicos. Si deseas ampliar tu información o crees que puede beneficiarte nuestra ayuda, no dudes en contactar con nuestro equipo de psicólogos situados en Mataró.