A lo largo de nuestra vida, y como seres sociales que somos, vamos construyendo vínculos con diferentes personas. Inicialmente, y de forma casi inevitable, con nuestros padres, para posteriormente hacerlo con otros seres familiares cercanos, compañeros y amigos de la escuela… etc. Entre estos, las relaciones de pareja son unas de las más atractivas y potentes, y llegan a poder constituir un pilar fundamental en nuestro día a día.  Junto a esto, es quizás la comunicación, o mejor dicho, una buena comunicación, la que explica gran parte del bienestar en nuestras relaciones, ya que si cuidamos sus principales ingredientes, ayudamos a fortalecer aspectos como la confianza, la intimidad o la empatía. 

 

Así, notar que somos comprendidos, escuchados, y que la información fluye en una balanza equilibrada, nos hace estar tranquilos, y encontramos en el otro la posibilidad de compartir casi cualquier cosa. Por el contrario, cuando existe una comunicación deficitaria, explica gran parte de las problemáticas de las relaciones de pareja, y puede ser tanto la principal causa de malestar, como consecuencia de otros procesos o situaciones deficitarias (p.ej., problemas en el trabajo, malestar en la familia de uno u otro, alcoholismo…). Entre los principales errores de comunicación, se encuentran los siguientes:

 

  • Lector de mentes: Este es uno de los errores más comunes. Consiste en interpretar constantemente lo que estará pensando o sintiendo el otro, dándolo por verdadero y único, como si tuviéramos una especie de telepatía. Esto precipita dos cosas; por un lado que disminuyamos nuestro nivel de comunicación al “no necesitarlo”, ya que consideramos que ya sabemos lo que está pasando por la mente del otro. Y por otro, que nos creemos una imagen distorsionada tanto de la otra persona como de la situación. 

 

  • Sordera psicológica: Este error supone básicamente la incapacidad de escuchar al otro. Estamos tan centrados en nuestro discurso, y a veces, en tener la razón, que no nos paramos a atender qué nos están diciendo, y ni mucho menos transmitiendo. Además, es uno de los principales componentes de la empatía, ya que sin escucha real, no puede haber empatía. 

 

  • Déficit de autocontrol: Explica las dificultades en controlar emociones y comentarios significativos, como la ira, el enojo, o la rabia. Esto se traduce en aspectos como gritos o alzar la voz, mirada fija y amenazante, postura tensa o rígida, gestos pavorosos, intimidación… Esto provoca un daño emocional evidente, además de la posibilidad de causar uno físico. 

 

  • Asunción de responsabilidad: En ocasiones tendemos a asumir la responsabilidad de todo lo que está sucediendo, sea porque el otro nos lo hace sentir de esta forma, o porque tendemos a interpretarlo nosotros. Debemos procurar tener presentes cuales son nuestros límites, hasta donde podemos abarcar.

 

  • Unidireccionalidad: Esto ocurre cuando acaparamos toda la conversación, por estar firmemente convencidos de tener la razón, o por dar mayor importancia a lo que nosotros queremos transmitir. Esto no permite que el otro devuelva lo que ha entendido del contenido del mensaje.

Estos son algunos de los errores más comunes, aunque existen otros, e incluso una gran variedad de “microerrores” en cada uno de los expuestos. Cabe mencionar, que afectan tanto a la comunicación verbal como no verbal, por lo que resulta clave trabajarlo y mejorarlo desde ambos canales de comunicación. La terapia de pareja, o la Terapia Sistémica resultan alternativas muy útiles para ello. En nuestro centro de psicología, de Mataró, recibirás toda la información que necesites al respecto. No lo dudes y llámanos!